Cultura. O’Donnell: “La grieta y el conflicto centralismo vs. federalismo, viene de mucho antes en el país”

Entre las curiosidades poco conocidas, el historiador planteará para el debate “la olvidada” Declaración de Independencia de 1815.

“El 9 de julio de 1816 fue una situación bastante compleja de los que nos cuentan. Y la primera pregunta que surge es ¿Por qué se dio 6 años después de la Revolución de Mayo?”, se preguntó el conocido escritor e historiador argentino Pacho O’Donnell, quien mañana disertará invitado por la Fundación Conciencia y Acción Ciudadana, en el marco del espacio “Creo Santiago” que se desarrolla en el Nodo Tecnológico.

Con entrada libre y gratuita, a partir de las 20, el historiador compartirá su punto de vista sobre la “Declaración de la Independencia, sus secretos y vericuetos”, con la participación de Lucho Avilés como entrevistador.

¿Es realmente en 1816 cuando se termina consolidando la Independencia argentina?

-Hubo una decisión bastante complicada, porque no todos los delegados en Tucumán estaban decididos a dictar la Independencia. Algunos tuvieron que insistir mucho, como el caso de San Martín, Belgrano. Finalmente, en 1816 se pusieron de acuerdo en establecer una Nación independiente, aunque de todas maneras, las dudas eran tales que se habló de la forma de Gobierno y se habló de una monarquía constitucional y había proyectos simultáneos a la reunión del 9 de julio, y estaban buscando príncipes europeos para coronarlos en el Río de la Plata.

Por ejemplo, Juan Manuel de Pueyrredón (Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata) estaba en negociación con el rey francés Luis Felipe de Orleans para que viniera a gobernar en Buenos Aires, tratativa que fracasó. Es decir que tampoco, los animaba una seguridad de lograr la independencia por la vía de las armas.

Usted puso en debate la olvidada Declaración de Independencia de 1815 con la Liga de los Pueblos Libres ¿qué hay en torno de esto?

-Hay una declaración de la independencia que es previa a la de 1816, y aconteció el 29 de junio de 1815 en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay, que la declararon los enemigos de Buenos Aires, las provincias federales que tenían por protector a José Gervasio Artigas. Se trató de una reunión de la cual no hay actas, y probablemente fueron destruidos por los portugueses o los unitarios. A esta reunión convocada en Concepción del Uruguay, asistieron las provincias litorales: la Banda Oriental, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, a las que se agregó una parte de Córdoba. Todas ellas dominadas por el bando federal, razón por la cual quienes escribieron nuestra historia, los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX, los unitarios rebautizados liberales, no pusieron entusiasmo en reivindicarlo. La misma estrategia que llevó a condenar al ostracismo histórico al gran jefe federal José Gervasio de Artigas, un prócer de dimensión rioplatense y latinoamericana.

¿Y por qué razón cree que la historia oficial obvió esta convocatoria?

-Las pruebas más contundentes de este congreso de los pueblos libres o de Oriente, responden a esa política de la historia liberal de negar las circunstancias federales. Cuando nos dijeron que todas las provincias fueron a Tucumán, nos engañaron. Cuando Artigas se entera en 1816 de la declaración de la Independencia, le comunica a Pueyrredón que un año antes, en la provincia oriental, se había producido la declaración de la Independencia. Es importante tener en cuenta las evidencias de la existencia de este congreso.

En 1816 se hablaba de la posibilidad del salteño José de Moldes de estar al frente del Congreso de 1816 (en vez de Pueyrredón) ¿cree que hubiera sido otro el destino del país desde la visión de un federal?

-Seguramente la historia hubiera cambiado, porque el conflicto entre centralismo y federalismo está hoy absolutamente vivo y no se ha resuelto. Lo más increíble que la grieta siga existiendo y esto viene de mucho antes. Una de las consecuencias de ese conflicto es la manipulación de la historia, y la negación de la importancia de algunos caudillos, como el caso del santiagueño Juan Felipe Ibarra, que la historia porteñista le negó el valor que ha tenido su aporte, justamente por sus virtudes y su lealtad al proyecto federal, su relación intensa con Juan Manuel de Rosas, a quien no le ahorró críticas. El caudillo santiagueño fue un hombre admirable, con un proyecto de país y una idea permanente de la constitucionalidad federal. (Fuente: Diario El Liberal. Edición: nuestra).

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