Lula da Silva, como Cristina Kirchner y antes Carlos Menem, forman mayorías en contra.

El expresidente brasileño fue condenado por corrupción, mientras que la exmandataria es investigada en varias causas por irregularidades. El impacto en la campaña.

CORRUPCIÓN. Lula ya fue condenado, mientras que Cristina es investigada por varias irregularidades.

Llega un momento en que a líderes ya desgastados sólo les queda un aporte que hacer: dar un paso al costado. Pero a veces lo viejo se resiste a morir, y lo nuevo tarda en reemplazarlo. Sucede sobre todo cuando los representantes del ciclo que se cierra no se ocuparon de promover sucesores, sino todo lo contrario: se esmeraron más bien en pisar todas las cabezas a su alcance para que nadie les hiciera sombra. Esto fue lo que sucedió con Carlos Menem años atrás y también está sucediendo con Lula da Silva y Cristina Kirchner en nuestros días.

El caso del brasileño es particularmente dramático, por el significado que la figura de Lula adquirió no sólo en la izquierda latinoamericana, sino más en general para la democracia de la región: un obrero metalúrgico con una espectacular trayectoria personal, pasando de la pobreza nordestina al más alto cargo de poder de su país, en una sociedad ansiosa por dejar atrás la exclusión y la segregación que desde siempre la habían caracterizado, y que lo hizo impulsando la formación de una nueva estructura sindical, más democrática y representativa que las preexistentes, y llevando al gobierno a un partido también nuevo, de amplia base social y que en principio pareció capaz de integrarse a un nuevo sistema de competencia y alternancia más estable y más inclusivo que cualquiera de los que habían hasta entonces regido en Brasil.

FUENTE: TN

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