UNA COMPARACIÓN LAMENTABLE QUE NUNCA DEBIÓ SALIR DE SU BOCA.

El ex gobernador de Santa Fe y actual Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, el socialista Antonio Bonfatti, tuvo un enorme tropiezo. Se trata de una persona de bien y de un demócrata, y justamente por esto que sorprenden sus expresiones al referirse al presidente Macri.

La imagen puede contener: una persona, de traje

No le fue bien al candidato oficialista en estas últimas PASO, el socialista Luis Contigiani, quien aspira ser Diputado Nacional por Santa Fe, a partir del próximo 10 de diciembre, previa elecciones del 22 de octubre. Bonfatti salió a pedirle a los santafesino que reflexionen su voto, habida cuenta que se vislumbra un amplio triunfo de Cambiemos en Santa Fe.

En el teatro del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario, el presidente del Partido Socialista expresó palabras muy negativas sobre la realidad política del país: “Estamos en un momento de enorme retroceso, y lo penoso es que pareciera que no aprendemos, que tropezamos dos veces con la misma piedra, porque esta política económica ya la vivimos en los 90′”. Así se refirió a la actual gestión de Macri, quien es hoy un referente de la política provincial. Pero lo realmente preocupante, vino después: “De joven creía en ese concepto que dice que el pueblo nunca se equivoca. Pero se equivocó con Hitler y ahora se equivoca con Macri”.

Evidentemente sesgado en su análisis, Bonfatti se metió feo con la historia. Está claro que los pueblos se equivocan. En la Argentina casi siempre fue así…si hasta eligió no hace muchos años atrás, a un tirano fascista como es el caso del propio Perón. Más allá de que se pueda contemplar su escasa afinidad con Macri, haber nombrado a Hitler para establecer alguna comparación con el actual Presidente, fue como mínimo desubicado ya que no resiste el menor análisis posible.

Por otra parte y más allá de los errores y las críticas que le caben a Cambiemos como responsable del ejercicio del poder en la Argentina, aparecen en Antonio Bonfatti expresiones que no se ajustan a la realidad. Esta gestión no tiene nada que ver con los 90′ ya que jamás en la Argentina existieron tantos millones de personas alcanzadas con las distintas alternativas de asistencia social que ofrece el Estado, como tampoco el número de jubilados y pensionados que tienen una razonable -aunque debiera mejorar- cobertura de ANSES y PAMI.

En los 90′, se decidió saquear a lo que quedaba de las empresas públicas de servicios, como también existió una decisión política de entrega del manejo de los recursos naturales a empresas multinacionales de origen foráneo, a cambio de monedas que -luego- la ineficiencia inherente a aquel modelo, trituró en poco tiempo. En aquella época casi no existía la asistencia social para los sectores más desprotegidos y las jubilaciones y pensiones que abonaba el Estado, eran paupérrimas Y por último, a mediados de los 90′, comenzó una lenta pero inexorable debacle de la Argentina, con el cierre de empresas comerciales, industriales, agropecuarias, y pérdidas de puestos de trabajo en el estado y en el sector privado. El aumento de la deuda pública y privada, tan constante como lacerante para la actividad económica, derivó luego en la enorme caída y salida de La Convertibilidad entre el 2001 y el 2002.

Es cierto que hoy todavía aparecen sectores rezagados y con problemas por la escasa actividad que se registra; pero aparecen otros que claramente están mucho mejor que hace un par de años atrás cuando ya se venía sin crecimiento desde el 2010 (Rubros agropecuarios, el de la construcción y el automotriz)

Pero Bonfatti no ve o no quiere ver otro hecho: seguramente que Cambiemos obtendrá al menos el 40 % de los votos en el orden nacional el próximo 22 de octubre y que el ánimo en millones de argentinos es totalmente otro al que se mostraba en el 2015. Un análisis rápido, buscaría el facilismo de asociar a que el 60 % restante, no desearía el mínimo acercamiento con el macrismo gobernante; pero no es así. Es probable que al menos la mitad de ese 60 %, sin apoyar electoralmente, espera aún confiado y con esperanzas que se puedan revertir tantas décadas de estruendoso fracaso público con gestiones públicas tan inútiles como delictivas.-
SERGIO O. ZENKLUSEN / REDACCIÓN

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