Locales. Los policías que fueron baleados y le incendiaron el móvil están detenidos por presunto complicidad en tráfico de droga.

Los policías baleados en Clucellas están detenidos

En la noche del viernes, dos policías fueron baleados en el cruce de la Autovía 19 y la Ruta provincial 13. Primero se pensó en un incidente ocurrido en el marco de un control rutinario de tránsito (relacionar con nota de este medio del 10/03/2018: “Plaza Clucellas (Santa Fe). Gravísimo hecho en la intersección de Ruta 13 y 19: 2 Policías baleados y un patrullero quemado“) pero luego el caso tomó otros ribetes. Ahora analizan si se trató de una “transa” que terminó mal: los policías están internados, pero en condición de detenidos por orden de la Justicia Federal en una investigación por narcotráfico.

Los dos efectivos de la Policía de Seguridad Vial que fueron baleados en la noche del viernes, en un confuso episodio ocurrido en el cruce de la Autovía 19 y la Ruta Provincial 13, en jurisdicción de Clucellas, están detenidos por orden del Juzgado Federal de Rafaela.
Así lo confirmó al medio citado una alta fuente oficial, en medio del absoluto hermetismo que rodea a la causa, y luego que trascendiera que los policías están custodiados por personal de Gendarmería, mientras se recuperan de las heridas recibidas en el incidente del viernes. Es que en los bolsillos de uno de los policías heridos fueron encontradas 46 bochitas de cocaína y las llaves del Toyota Corolla en que se movilizaban los delincuentes con los cuales confrontaron, y que quedó abandonado en el lugar de los hechos. Los malvivientes huyeron en una camioneta VW Amarok de la Policía, a la que incendiaron en un descampado del barrio Acapulco, cerca del límite interprovincial.

En un principio los hechos fueron denunciados como un ataque a balazos contra los policías, que habrían estado realizando un operativo de control en esa zona. Según esas referencias iniciales, los suboficiales Matías Cuevas, de 29 años y residente en Angélica; y Matías López, de 26, radicado en Vera; estaban realizando un operativo de rutina en ese cruce de rutas, desde una VW Amarok identificada como móvil 7223 de la Policía de Seguridad Vial,  cuando tuvieron un enfrentamiento armado con sujetos de identidad desconocida.

La versión de los oficiales involucrados indicaría que el incidente se originó cuando los policías detuvieron la marcha de un Toyota Corolla en el que viajaban dos sujetos, a los que se requirió la documentación del vehículo y la realización de un examen de alcoholemia. El conductor se habría negado a bajar del rodado y su acompañante se bajó, pero sólo con la intención de disparar contra los policías, que habrían repelido la agresión.

En ese intercambio de disparos ambos policías resultaron heridos. Cuevas recibió un disparo que le rozó el cráneo mientras López fue alcanzado por un proyectil en el abdomen, quedando ambos malheridos. La situación fue aprovechada por los maleantes para abandonar el Toyota Corolla en el que se manejaban, dentro del cual se dijo había unos 50 gramos de cocaína y unos 38 mil pesos en efectivo. Para escapar usaron el móvil policial, una camioneta Volkswagen Amarok. Además se llevaron la pistola reglamentaria calibre 9 milímetros del suboficial Cuevas, una escopeta calibre 12.70 y dos chalecos antibalas.

En una crónica de estos sucesos, el diario La Capital indicó que “a pesar de que en un primer momento se ligó a los delincuentes con la banda rosarina de Los Monos, al menos dos altas fuentes del Ministerio de Seguridad provincial negaron la versión y consideraron que los presuntos autores ‘son peligrosos delincuentes de una banda narco criminal que opera en esa zona limítrofe’ entre Santa Fe y Córdoba, la cual ya fue escenario de numerosos hechos violentos con trasfondo narco”.

Fue el suboficial López quien alertó a los jefes de la Regional V de lo sucedido y éstos reportaron el incidente al 911 para que atendiera a las víctimas, que fueron derivados al Hospital Iturraspe, de San Francisco, en una ambulancia de la Comuna de Clucellas. El reporte oficial que trascendió señala que pocos minutos más tarde, las más altas autoridades de la Jefatura rafaelina llegaron a auxiliar a las víctimas, aunque en el lugar y por la cercanía ya estaban allí efectivos de la subcomisaría 6ª de Clucellas y la subcomisaría 7ª con asiento en Plaza Clucellas. También se hicieron presentes agentes y peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) para realizar los análisis correspondientes al auto que dejaron abandonado los atacantes, donde se dijo que había dinero y droga.

Unas horas después, y en el marco del rastrillaje dispuesto por la Jefatura de la Unidad Regional V, un móvil ubicó la camioneta policial robada en un camino rural que separa las ciudades de Frontera (Santa Fe) y San Francisco (Córdoba), unos dos mil metros al norte de la ruta nacional 19, totalmente incinerada. Lo sorprendente fue que a pocos metros del vehículo estaban tirados los dos chalecos antibalas y las armas robadas a los efectivos, que no fueron afectadas por el fuego.

Internados y detenidos

De los heridos, Cuevas recibió una lesión en la zona craneal del lado izquierdo, hallándose alojada la ojiva en el cráneo sin implicar peligro para su vida y sin que le hiciera perder la conciencia. López, en cambio, fue intervenido quirúrgicamente logrando retirar el proyectil del abdomen hallándose en condición estable aunque con respiración mecánica asistida y bajo coma inducido”.

¿Por qué están detenidos entonces los dos suboficiales heridos? Porque hay puntos contradictorios en el relato de los hechos, pero además porque en el bolsillo de la campera de uno de los policías heridos se encontraron 46 bochitas de cocaína y las llaves del Toyota Corolla en el que iban los atacantes.

Apenas conocido el suceso, tomaron intervención en el caso el fiscal regional Diego Vigo y la fiscal de turno, Dra. Mirna Segré. La participación de Vigo tuvo que ver con la gravedad del hecho investigado. A medida que se fue avanzando en el análisis de los hechos y en las evidencias recogidas, la Fiscalía Regional comenzó rápidamente a trabajar en conjunto con la Fiscalía Federal de Rafaela, a cargo del Dr. Federico Grimm, y a la noche del sábado ya se sabía que la causa había sido transferida a la Justicia Federal, por tratarse de una investigación sobre narcotráfico, en el marco de una cooperación positiva entre ambas jurisdicciones.

Los puntos oscuros del caso

El caso bajo investigación supone un desafío para la Justicia Federal, dados las aristas complejas que lo rodean, en medio de una grave crisis de inseguridad que afecta a la región, y porque las sospechas ahora recaen sobre personal policial que, se cree, debería estar comprometido en la lucha contra el delito y no involucrado en connivencia con los delincuentes.

Suponiendo que los elementos hallados en el bolsillo de uno de los policías heridos surgieran del procedimiento, nunca debieron haber estado allí: en todo caso, se trataría de evidencia que debería quedar en la misma escena del hecho, resguardada debidamente. Y en todo caso parece difícil de entender que, en medio de la tensión de una escena como la descripta en el relato oficial, con un intercambio de disparos, alguno de los policías se haya preocupado por juntar la droga y las llaves del Toyota y guardarla en su bolsillo.

Pero tampoco hay certezas de que el operativo vial haya estado ordenado específicamente, ni si había otros efectivos participando del mismo. La versión oficial inicial indica que el llamado de auxilio partió de las propias víctimas, por lo cual se supone que estaban solos. ¿Van solos dos policías a hacer un operativo rutero en una autovía nacional muy transitada, que además está a un puñado de kilómetros y en comunicación directa con dos de los tres puntos más conflictivos de la provincia de Santa Fe en materia de seguridad, como son Frontera y Santa Fe capital?

En cuanto al Toyota Corolla en el que iban los atacantes y que dejaron abandonado tras el tiroteo, el mismo había sido robado el viernes en la localidad de Frontera según una denuncia radicada en la seccional del lugar. La denuncia del robo, ¿fue anterior al operativo? ¿Tenían los policías apostados en el lugar los datos del Toyota robado? Siendo que cuando se roba un automotor se montan dispositivos tipo “cerrojo”, ¿un procedimiento de este tipo se hace solo con dos policías? ¿Era la Vial la que estaba concretando el procedimiento o los heridos reportaban a la Regional V? Si reportaban sólo al jefe de la Vial, ¿llamaron a su superior regional para avisar que habían sido atacados o lo hicieron solamente a la Regional V?

El informe publicado en el diario La Capital cita fuentes del Ministerio de Seguridad e indica que las autoridades que dependen de Maximiliano Pullaro están investigando el tema. En realidad, la que investiga es la Justicia Federal, que dispuso la detención de los policías heridos, un dato más que significativo en la compleja, confusa y hermética trama de este episodio.

Sobre el ataque hay dos sospechosos. Serían el “Turquito” L. y “Pancuca” Rodríguez, ambos con antecedentes penales y quienes habrían protagonizado otros incidentes armados en Frontera e incluso también en Rafaela. ¿Por qué dejaron las armas de los policías y los chalecos antibalas fuera de la camioneta incendiada y al alcance de los pesquisas, si –sobre todo las armas- son estos elementos son un botín importante para delincuentes habituados a usar esas “herramientas” o comercializarlas en el mercado negro?
Muchas dudas y un enorme rompecabezas para resolver.(Fuente: Castellanos)

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