El acuerdo con el FMI y un quiebre para la Argentina

Es el fin de la narrativa del PRO y el principio del lenguaje del ajuste.

(Por Fernando Rosso para La izquierda Diario)

La nueva política sostenida por la vieja y un punto de inflexión donde nada será como antes.

Habrá un antes y un después del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional. La pomposa “nueva política” terminó acudiendo a la más vieja de las recetas. Los que iban a dejar atrás las antiguas y oxidadas formas de la política con la construcción de una sociedad de diseño, la vigésimo quinta muerte de las ideologías y la bandera desplegada de la despolitización permanente; recurren a la dupla inevitable del realismo capitalista: deuda y ajuste.

La juvenilia alegre y descafeinada de la palabra precisa y la sonrisa perfecta deja el lugar al látigo de los técnicos. Los halcones levantan vuelo y mandan a los “festilindo” a seguir jugando en el pelotero de Twitter. La Argentina real queda a merced del FMI y los funcionarios manos de tijera.

El blindaje de 55 mil millones de dólares viene condicionado por la exigencia de más devaluación (que ya comenzó a producirse este viernes), un recorte fenomenal en el gasto público e impone un ajuste mayor exactamente en coincidencia con el año electoral. Para el excel del FMI también “hay 2019”.

La hoja de ruta de la burocracia que comanda Christine Lagarde está orientada por la inmediatez de salvar a Mauricio Macri de un desastre inminente, antes que por los sueños reeleccionistas de los cambiemitas. Se juega a condicionar a todas las fuerzas políticas tradicionales con el programa que impone déficit cero para el primer año de la futura administración.

La fragilidad del Gobierno quedó evidenciada -una vez más- en el “suspenso” cómplice de la CGT que levantó el paro que no había convocado para aportar su granito de arena a la flamante gobernabilidad fondomonetarista.

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