BUENOS AIRES. Viagra para un preso por delitos sexuales

Fue hallado escondido en hogazas de pan que llevaba un visitante a la cárcel de Piñero

Detectan pastillas de Viagra escondidas en hogazas de pan que le llevaban los familiares a un detenido por delitos sexuales que está recluido en la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero. El hallazgo se registró el fin de semana pasado, durante una requisa de rutina que llevó adelante el personal del Servicio Penitenciario provincial.

El incidente, que sorprendió a los encargados de la seguridad de la cárcel, no es un hecho aislado. Desde el Ministerio de Seguridad provincial, que tiene a su cargo las penitenciarias santafesinas, habían alertado sobre los reiterados intentos que se hacen por ingresar elementos o sustancias ilegales a las cárceles y los problemas que eso acarrea.

El ministro a cargo del área, Maximiliano Pullaro, había propuesto que se limite la cantidad de kilos que cada visitante puede ingresar a los penales. La medida apuntaba a simplificar los controles los días de visita y facilitar las requisas. Sucesivos hábeas corpus interpuestos ante la Justicia por la Defensoría Pública dieron por tierra la iniciativa.

“El hábeas corpus complica el trabajo de los que tienen la tarea de evitar que ingresen elementos prohibidos”, explicó Pullaro ante el fracaso de su proposición para resolver esta delicada situación, y agregó: “No existe ninguna razón para que los familiares lleven toneladas de comida haciendo más difícil las requisas y generando tensiones innecesarias”.

Lo cierto es que el ingenio de los visitantes para evitar los controles asombra y al mismo tiempo complejiza las requisas. Han intentado ingresar celulares en cajas de puré de tomate, estimulantes dentro de profilácticos en un guiso de lentejas, elementos electrónicos envueltos en papel metalizado para eludir es escáner y teléfonos ocultos en la cavidad rectal.

La provincia se queja además de que la gran cantidad de elementos que ingresan los visitantes hacen que los controles se extiendan durante horas y además facilitan las filtraciones. Se llegó a encontrar una navaja en el interior de una papa que había sido ahuecada y mezclada con otras en un cajón de madera. También, marihuana en un cochecito de bebé.

El pedido para que se limite a dos kilos la cantidad que cada visitante pueda entrar a la cárcel se sustenta en el hecho de que más del 90 por ciento de los detenidos están recluidos en unidades penitenciarias que ofrecen todo lo que los reclusos necesitan para vivir y no en comisarías como sucede en la gran mayoría de las provincias argentinas.

Los presos cuentan con la posibilidad de participar de talleres de oficio o escolarizarse, tienen cuatro ingestas alimentarias al día y son custodiados por personal idóneo para esa tarea. Además, las instalaciones cumplen con los estándares internacionales para la reclusión de condenados por la comisión de delitos. (Fuente: Diario Uno Santa Fe).

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