

El debate por las cortinas forestales y la reciente tala de árboles volvió a escena en la ciudad, y desde el Instituto para el Desarrollo Sustentable se buscó poner claridad sobre un tema que genera tensiones, pero también consensos. En diálogo con el programa Reencuentro, que conduce Gerardo Zanoni, Enrique Soffietti, responsable del Instituto para el Desarrollo Sustentable, explicó el marco legal, ambiental y social que regula estas decisiones.
Soffietti sostuvo que el eje del conflicto no pasa por una decisión discrecional del Estado, sino por el cumplimiento de una ordenanza vigente y de un mandato judicial que establece obligaciones concretas en el periurbano. “No se trata de caprichos ni de interpretaciones políticas: hay una norma y una resolución judicial que deben respetarse”, remarcó.
En ese sentido, recordó que desde hace años funciona la Mesa Periurbana, un espacio de diálogo que reúne a productores, Estado y otros actores vinculados a una zona que ya no es plenamente rural ni urbana. Allí, explicó, se discuten no solo las barreras forestales, sino también la convivencia entre producción, viviendas y nuevas formas de uso del territorio.
El funcionario aclaró que la gran mayoría de los productores mantiene una buena predisposición al diálogo y al cumplimiento progresivo de las obligaciones. Sin embargo, señaló que existieron casos puntuales donde ni siquiera se presentó el plan exigido, lo que terminó derivando en conflictos. “Entendemos que una cortina forestal no se construye de un día para otro, pero el primer paso es presentar el plan y empezar a ejecutarlo”, explicó.
También se refirió a uno de los principales reclamos del sector productivo: el costo y el mantenimiento de los árboles. En ese punto, fue claro al señalar que la Justicia determinó que la ejecución y el cuidado de las cortinas forestales corresponde a los productores, mientras que el Estado acompaña con planificación, definición de especies —mayoritariamente nativas— y asesoramiento técnico.
Respecto a la polémica tala de árboles en un sector de la ciudad, Soffietti explicó que se trataba de ejemplares antiguos que presentaban riesgos, especialmente ante las obras de pavimentación y de infraestructura previstas en la zona. “No fue una decisión agradable para nadie, la imagen impacta, pero era inevitable”, reconoció.
Frente a ese escenario, confirmó que ya existe un plan de reforestación que contempla la plantación de más de 250 árboles nativos en el sector, no solo para compensar la pérdida, sino para mejorar la captación de carbono y el aporte ambiental a largo plazo. “Un árbol viejo captura mucho carbono, por eso se plantan muchos más, para equilibrar ese impacto”, explicó.
Finalmente, Soffietti destacó que el diálogo con los productores y las entidades rurales nunca se cortó y que, pese a las diferencias, hay más consensos que conflictos. “No pensar igual no nos impide trabajar juntos. Al contrario, es la única forma de avanzar”, sostuvo.
Desde el Instituto anticiparon que se irá informando sobre los avances del plan de reforestación y las acciones ambientales en marcha, con el objetivo de evitar malentendidos y aportar información clara a la comunidad.


Más de 500 estudiantes participaron de recorridos ambientales en Rafaela durante el primer semestre


Publicó una moto en Facebook, se la pidieron para probarla y se la llevaron

Cortarán el suministro de agua por trabajos en el acueducto de Desvío Arijón

Bomberos Zapadores sofocaron el principio de incendio de un auto en Blas Parera al 1700

Solicitan información para dar con el paradero de Víctor Ricardo Ramírez





