
“No se muere el tambo, se mueren los pueblos”: la advertencia de Morini por la crisis lechera
RedacciónPedro Morini pasó por Reencuentro, con Gerardo Zanoni, por GZ Radio FM 100.7, y dejó un fuerte diagnóstico sobre la situación del sector lechero. Con conocimiento directo de la actividad y de la realidad productiva de la región, el ex ministro de Obras Públicas de Santa Fe, ex diputado nacional por la UCR y ex presidente comunal de San Guillermo advirtió que la crisis ya no solo golpea a empresas lácteas, sino también al eslabón primario: los tamberos.
“Hay empresas como así también hay empresas rurales que se están cayendo”, señaló Morini. Y aclaró que la situación no afecta únicamente a Santa Fe, aunque en la provincia el cuadro se agrava porque los establecimientos suelen ser más pequeños que en Córdoba o Buenos Aires. “Somos la provincia que más productores tamberos tiene, no la que más leche produce”, explicó.
El ex funcionario describió un panorama marcado por el desfinanciamiento, el endeudamiento y el cierre de tambos. Según sostuvo, Argentina llegó a tener más de 40 mil tambos entre las décadas del 60 y el 70, mientras que hoy no supera los 9 mil. “Esto habla a las claras de que ya no es negocio hace rato comer en la actividad tambera”, planteó.
“Hoy el productor está perdiendo”
Morini puso números sobre la mesa. Para un tambo medio de la zona, de unos 3.000 litros diarios y en campo alquilado, estimó un costo cercano a los $600 por litro. Para que exista rentabilidad, dijo, el productor debería cobrar entre $650 y $660.
“Estoy convencido de que ese dinero está en la cadena”, afirmó. Según su mirada, el problema no está en las retenciones —que fueron eliminadas para la exportación de leche— ni en la falta de mercados, sino en cómo se distribuye el valor entre la industria, la intermediación, el comercio y el productor.
El ex ministro advirtió que el productor recibió apenas una parte de la suba de precios registrada durante el último año. “Hoy los precios al productor están retrasados como mínimo entre un 15% y un 20%”, dijo. Y fue más allá: aseguró que muchos tambos de 3.000 o 4.000 litros cargan con deudas equivalentes a “dos cheques de leche”.
Según Morini, ese endeudamiento se explica porque durante meses los productores trabajaron perdiendo entre $80 y $100 por litro. “Eso fue lo que le generó la deuda”, resumió.
El tambo no puede esperar
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la diferencia entre la producción lechera y otras actividades agropecuarias. Morini explicó que un productor de granos puede cambiar de cultivo o guardar producción en un silo bolsa, mientras que quien ordeña no tiene margen para especular.
“El tambo no se puede dejar y después dentro de seis meses arrancar”, señaló. La leche es un producto perecedero, con una vida útil limitada si no se industrializa, y la vaca debe ordeñarse todos los días, dos o incluso tres veces.
“El productor tambero no tiene una máquina para hacer leche en polvo en el campo. La tiene que entregar”, explicó. Para Morini, esa urgencia deja al tambero en una posición de debilidad frente al resto de la cadena.
Los precios en góndola y la pregunta por la rentabilidad
Morini también comparó lo que recibe el productor con lo que paga el consumidor. Según planteó, hoy una leche en góndola se ubica entre $1.850 y $2.100, mientras que el productor percibe una proporción menor a la histórica.
“El productor históricamente recibió más o menos un 30 o un 33%. Hoy está recibiendo el 25”, indicó. En ese marco, consideró que hay margen dentro de la cadena para mejorar el precio al tambero sin trasladar automáticamente todo al consumidor.
También puso en duda la idea de que la industria láctea sea un negocio inviable. “Si fuera tan mal negocio, ¿las empresas vendrían a comprarlas?”, se preguntó, al mencionar el interés de grupos empresarios en plantas vinculadas a SanCor y Verónica.
Financiamiento y diálogo urgente
Para Morini, la salida inmediata pasa por refinanciar deudas y aliviar las tasas que hoy pagan los productores. Propuso que el Estado, los bancos, la industria y el comercio se sienten a construir una herramienta que permita evitar más cierres.
“No estamos pidiendo subsidio de precio ni nada. Subsidiar la tasa hasta que por lo menos se acomode este tema”, expresó. También señaló que los tamberos suelen tener baja incobrabilidad en el sistema financiero, porque muchas veces la propia usina donde entregan la leche funciona como garantía de pago.
En ese sentido, planteó que si la Provincia genera herramientas para otros sectores endeudados, también debería hacerlo con quienes producen. “Tiene que estar para ayudar a los que producen”, afirmó.
“Argentina podría producir el doble”
El ex ministro remarcó que Argentina está estancada desde hace años en torno a los 12.000 millones de litros de leche anuales, pese a tener condiciones para producir mucho más. Además, señaló que el país exporta más del 30% de su producción y cuenta con más de 90 mercados abiertos.
“Santa Fe, que es la provincia más exportadora del acto, está exportando por arriba del 30%. O sea que podría pagar perfectamente un buen precio al productor”, sostuvo.
Para Morini, si no se corrige el rumbo, el resultado será una mayor concentración: menos productores, tambos más grandes y pueblos más débiles. “A este ritmo ya llevamos 250 y pico de tambos cerrados este año”, alertó.
“No se muere el tambo, se mueren los pueblos”
La frase más fuerte de la entrevista llegó cuando Morini habló del impacto territorial de la crisis. Dijo que la actividad tambera no solo sostiene a quienes ordeñan, sino a una red de oficios, servicios, industrias y comercios vinculados.
“La actividad del tambo tiene 120 actividades implicadas directamente”, señaló. Y recordó un trabajo realizado años atrás sobre pueblos santafesinos que crecieron gracias a su vínculo con la lechería.
En ese punto fue contundente: “No es que se muere el tambo, se mueren los pueblos”. Como ejemplo, mencionó San Guillermo, donde aseguró que el 90% de la actividad local depende del sector tambero.
Morini cerró con un pedido de diálogo y decisiones políticas. Para él, el problema no se resuelve con discursos en exposiciones rurales, sino con una mesa real de toda la cadena para definir cómo lograr que el productor reciba lo que corresponde.
“Hay que sentarse todos y ver de dónde podemos hacer para que el productor pueda recibir lo que realmente tiene que recibir”, concluyó.


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