
“Argentina se convirtió en un chivo expiatorio”: Sergio Sinay habló sobre redes, racismo y estupidez
RedacciónEl escritor y periodista Sergio Sinay, formado en sociología y psicología existencial, dialogó con Gerardo Zanoni en la mañana de Reencuentro, por GZ Radio FM 100.7, y dejó una profunda reflexión sobre el clima de acusaciones internacionales contra la Argentina, especialmente en torno a la idea de que el país sería racista o xenófobo.
La charla tuvo como punto de partida su último libro, “El avance de la estupidez”, publicado hace pocos meses, y derivó en un análisis sobre redes sociales, prejuicios, identidad nacional y el lugar que ocupa la Argentina en ciertos debates globales.
Sinay sostuvo que el país quedó ubicado, por distintas razones, como “chivo expiatorio” de malas conciencias de otras sociedades. Para explicar esa idea, recurrió al concepto histórico y bíblico del chivo expiatorio: aquello sobre lo que se depositan culpas propias para intentar limpiarse de ellas.
“Me parece que la Argentina se ha convertido en un chivo expiatorio de muchas malas conciencias que andan girando por el mundo”, planteó.
Una sociedad no se define por individuos aislados
El escritor reconoció que en la Argentina, como en cualquier sociedad, pueden existir personas con actitudes racistas, xenófobas o discriminatorias. Sin embargo, advirtió que eso no alcanza para definir la identidad completa de un país.
Según Sinay, la historia argentina está marcada por la mezcla de sangres, culturas, inmigraciones y procedencias que fueron construyendo una identidad común.
“Un individuo racista o xenófobo, o varios, no determinan la identidad completa de una sociedad”, sostuvo, y remarcó que la Argentina “puede mostrar una historia compuesta por la mezcla de sangre”.
En ese sentido, cuestionó que muchas críticas provengan de personas o sectores que no conocen el país, su historia ni su composición social. Para Sinay, allí aparece una de las formas de la estupidez contemporánea: repetir ideas sin pensarlas.
La estupidez como renuncia al pensamiento propio
Uno de los ejes más fuertes de la entrevista fue la relación entre ignorancia, redes sociales y falta de pensamiento crítico.
Sinay definió una de las características de la estupidez como la tendencia a “hablar por boca de ganso”, tomar frases hechas y repetirlas como si fueran propias, sin atravesarlas por una reflexión personal.
“Es eliminar el pensamiento propio, eliminar el pensamiento crítico”, afirmó.
Desde esa mirada, consideró que muchas de las acusaciones que circulan contra la Argentina responden a ese mecanismo: personas que nunca estuvieron en el país, que no conocen su historia ni su realidad social, pero reproducen ideas instaladas por otros.
Redes sociales y capitalismo de plataformas
Sinay también fue muy crítico del rol de las redes sociales en la amplificación de estas discusiones. Aseguró que las plataformas favorecen la circulación masiva de juicios rápidos, agresivos y poco pensados, porque necesitan mantener a los usuarios conectados la mayor cantidad de tiempo posible.
Para el escritor, ese funcionamiento aísla a las personas de lo que realmente importa: los vínculos, los proyectos, la convivencia y la posibilidad de construir algo común.
En ese punto, vinculó la experiencia de la Selección Argentina durante el Mundial con una enseñanza posible: la capacidad de trabajar en equipo, postergar diferencias y caminar detrás de un sueño colectivo. Dijo que durante aquel período se suspendieron muchas tensiones habituales y se abrió una forma distinta de convivencia.
Malvinas, identidad y detonantes
Durante la entrevista, Gerardo Zanoni le preguntó si la bandera de Malvinas exhibida por la Selección pudo haber funcionado como detonante de nuevas críticas internacionales.
Sinay respondió que, cuando algo ya está instalado en el inconsciente colectivo de una sociedad, cualquier hecho puede operar como disparador. Pero planteó una pregunta de fondo: si lo que decía esa bandera era una mentira o una verdad.
“A veces una verdad que molesta se convierte en detonante de un resentimiento que está en el inconsciente del otro”, explicó.
Fortalecer lo propio
Para Sinay, la Argentina no debe gastar energía intentando cambiar la mirada de quienes ya juzgan desde el prejuicio. En cambio, sostuvo que el camino es fortalecer los principios, valores y rasgos propios que constituyen lo mejor de la identidad nacional.
“No podemos cambiar la mente colectiva de una sociedad. Lo que podemos hacer es trabajar sobre nuestras actitudes, sobre nuestros principios y sobre nuestros valores comunes”, señaló.
Más adelante, recurrió al concepto psicológico de proyección para explicar cómo algunas sociedades colocan en otros aquello que no quieren reconocer de sí mismas. Según Sinay, muchas críticas contra la Argentina funcionan de esa manera: como una pantalla sobre la cual otros proyectan sus propias culpas o contradicciones.
“Demostrarnos a nosotros mismos”
Hacia el cierre, Sinay sostuvo que esta oleada de críticas puede bajar con el tiempo, pero que mientras dure no conviene responder desde la necesidad de convencer al otro. Para él, la clave es afirmarse en los mejores valores propios.
El escritor destacó la capacidad argentina de renacer, esforzarse, crear, integrar al diferente y construir a partir de la mezcla. También planteó que el país tiene “reservas morales” que muchas veces no explota.
“Más que demostrar, tenemos que demostrarnos. Demostrarnos a nosotros mismos”, concluyó.
La entrevista cerró con una idea compartida: la crítica internacional puede ser injusta, pero también puede funcionar como espejo para revisar defectos, potenciar virtudes y reafirmar aquello que la Argentina ha sido históricamente: una sociedad abierta, construida por inmigraciones, mezclas y oportunidades.




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