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Rafaela avanza con el ecoláser para ahuyentar aves: proyectan instalar seis equipos en la ciudad

El Municipio comenzó a utilizar tecnología que genera barridos de luz verde sobre las copas de los árboles para evitar grandes concentraciones de aves. Juan Pablo Aversa explicó que el sistema no las lastima y forma parte de un programa más amplio que incluye redes, monitoreo y recuperación de corredores biológicos.
Locales07/08/2026RedacciónRedacción

La problemática provocada por las grandes concentraciones de aves en determinados sectores de Rafaela sumó una nueva herramienta: un sistema ecoláser que busca evitar que cientos de ejemplares utilicen los mismos árboles como lugar de descanso durante la noche.

Juan Pablo Aversa, subsecretario de Servicios Públicos y Ambiente de la Municipalidad, explicó este viernes por la mañana los alcances del programa durante una entrevista con Gerardo Zanoni en Reencuentro, por GZ Radio FM 100.7.

La estrategia municipal contempla medidas de corto, mediano y largo plazo. Entre las primeras experiencias estuvieron las redes de exclusión colocadas en sitios especialmente afectados, como comercios, establecimientos de salud y otros puntos donde la presencia masiva de aves generaba inconvenientes. Según Aversa, fueron instaladas entre siete y nueve redes. 

Un láser verde que recorre las copas

La herramienta que ahora comenzó a ganar protagonismo es un ecoláser instalado en la terraza del edificio municipal.

El equipo emite una intensa luz verde y puede ser programado para realizar recorridos sobre las copas de los árboles donde se detectan concentraciones de aves.

Aversa explicó que no se apunta directamente contra los animales. El barrido genera una sensación de invasión que provoca que las aves abandonen ese lugar y busquen otro sitio para posarse.

El dispositivo tiene un alcance de hasta 2.500 metros cuando dispone de suficiente altura y no encuentra obstáculos que interrumpan el recorrido de la luz. 

Seis equipos proyectados

Actualmente existe un equipo colocado en la terraza municipal y está prevista la instalación de otro en el sector de bulevar Hipólito Yrigoyen.

Si el programa avanza según lo previsto, la Municipalidad proyecta contar con seis ecoláseres distribuidos estratégicamente.

El dispositivo tiene capacidad para girar 360 grados y realizar un barrido vertical de 180 grados. Desde su ubicación actual permite alcanzar sectores de calle San Martín, Lehmann, Santa Fe y parte del arbolado de la Plaza 25 de Mayo. 

Se enciende justo cuando llegan las bandadas

El funcionamiento está concentrado entre las 18 y las 20, momento en el que comienzan a regresar las grandes bandadas hacia el área urbana.

Durante el día, muchas de estas aves se desplazan hacia el periurbano en busca de alimento y regresan al atardecer para utilizar determinados árboles como refugio nocturno. 

Aversa explicó que mantener los equipos encendidos durante todo el día no tendría sentido y podría generar un estrés innecesario. La intención es utilizar el estímulo solamente durante el momento de llegada de las aves para inducirlas a buscar otro árbol. 

El funcionario remarcó que las medidas adoptadas son no lesivas y que el objetivo no es eliminar las aves sino disminuir las grandes concentraciones que actualmente se producen en determinados lugares. 

Hasta 500 aves en un mismo árbol

Uno de los principales problemas está relacionado con el estornino. Según explicó Aversa, en algunos puntos pueden reunirse entre 100 y 500 ejemplares en una misma copa.

Esa concentración genera dificultades que exceden la limpieza de las veredas, especialmente por la acumulación de deposiciones y los potenciales inconvenientes sanitarios asociados.

Por ese motivo, además de las redes y los láseres, el Municipio reforzó tareas de hidrolavado en los sectores más afectados. 

La solución de fondo llevará años

Aversa reconoció que ni los ecoláseres ni las redes resolverán definitivamente el problema.

El objetivo de largo plazo es recuperar la forestación del periurbano y reconstruir corredores biológicos que conecten esos sectores con el área urbana.

Desde el Municipio entienden que la pérdida de vegetación en las zonas periféricas, sumada al efecto de “isla de calor” de la ciudad y a la ausencia de algunos depredadores naturales, favoreció que numerosas aves comenzaran a buscar refugio dentro de Rafaela. 

“Lo que estamos haciendo es mitigar el conflicto”, explicó Aversa durante la entrevista, al advertir que la recuperación de los corredores biológicos requiere años de trabajo y continuidad más allá de una gestión municipal.

La intención, agregó, es convertir el programa en una política pública permanente y sostener el monitoreo de las diferentes especies que habitan la ciudad para evaluar la eficacia de cada medida.

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