
FISFE llevó al Senado la crisis de la industria santafesina y reclamó medidas para sostener a las PyMEs
RedacciónLa situación que atraviesa la industria santafesina llegó al Senado de la Nación. Allí, la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) puso números a la caída de la actividad y planteó la necesidad de avanzar con políticas que permitan sostener a las PyMEs, recuperar capacidad productiva y aprovechar el crecimiento de sectores como energía, petróleo, gas y minería.
El encargado de llevar la posición de la entidad fue Mariano Ferrazzini, tesorero de FISFE, quien participó de la jornada “Una agenda para el desarrollo nacional: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde queremos ir?”. Frente a legisladores nacionales presentó un diagnóstico sobre la coyuntura industrial de Santa Fe y advirtió que detrás de cada porcentaje negativo aparecen puestos de trabajo, empresas y capacidad de generar valor.
El 71% de las ramas industriales está en caída
Según el Informe de Actualidad Industrial de Santa Fe Nº 161, elaborado por FISFE con datos correspondientes a mayo de 2026, la producción industrial provincial registró una caída interanual del 1,3%.
El acumulado del año supera el 4% de retroceso y, si la comparación se extiende hasta 2022, la actividad se encuentra aproximadamente 10 puntos por debajo de aquellos niveles.
Pero uno de los datos que más preocupación generó durante la exposición fue que el 71% de las ramas industriales relevadas presenta caídas.
“Quien está en la industria, quien está en la producción, sabe que son números que generan destrucción de puestos de trabajo y destrucción de agregado de valor”, sostuvo Ferrazzini.
Maquinaria agrícola y metalurgia, entre los sectores más golpeados
Dentro de una provincia con fuerte peso industrial, algunos sectores estratégicos muestran retrocesos todavía mayores.
La maquinaria agropecuaria presenta una caída interanual del 24,6%, mientras que la industria metalúrgica retrocede un 18%. Dentro de esta última actividad, casi el 90% de los sectores relevados está en baja.
Para FISFE, esta situación obliga a mirar más allá de una economía que simplemente avance a diferentes velocidades.
Ferrazzini advirtió sobre el riesgo de que termine consolidándose un escenario con “ganadores y perdedores”, donde determinadas actividades crezcan mientras otras pierden empresas, empleo y capacidad productiva.
Santa Fe aporta casi el 10% de la producción industrial nacional
Durante su intervención, el dirigente rechazó la idea de medir el potencial santafesino únicamente por la disponibilidad de recursos naturales.
Destacó que la provincia construyó durante décadas un fuerte entramado de cadenas de valor que actualmente representa cerca del 10% de la producción industrial argentina.
Sin embargo, señaló que las empresas atraviesan simultáneamente problemas de oferta y demanda.
Por un lado deben competir con productos importados mientras enfrentan dificultades vinculadas con impuestos, percepciones, retenciones, costos locales e informalidad.
Por otro, FISFE sostiene que las industrias vienen absorbiendo incrementos de costos que no lograron trasladar completamente a sus precios.
Según los datos presentados en el Senado, durante la actual gestión el IPC de servicios acumuló un aumento del 400%, frente a un 235% del IPC promedio, mientras que la industria pudo trasladar a precios un 144%.
Ferrazzini aseguró que ese proceso fue deteriorando los márgenes de rentabilidad hasta alcanzar un límite.
“Hemos absorbido todo lo que se ha podido, pero hoy nos encontramos ante la incapacidad de seguir absorbiendo”, afirmó.
El costo de la energía también quedó bajo la lupa
Otro de los puntos cuestionados fue el impacto de las tarifas energéticas sobre la producción.
Según la exposición, determinadas disposiciones vinculadas con sobrecostos de energía provocaron incrementos de hasta el 500% en algunos períodos de mayor demanda estacional.
A esa presión sobre los costos se suma, según FISFE, una demanda interna debilitada por la pérdida de poder adquisitivo.
El dirigente explicó que buena parte del gasto de las familias termina concentrándose en necesidades básicas, mientras que otros productos pasan a ser postergados.
Villa Constitución como señal de alarma
Para mostrar cómo la caída industrial puede impactar sobre una comunidad completa, Ferrazzini tomó como ejemplo a Villa Constitución.
De acuerdo con datos del INDEC incorporados al informe de FISFE, la ciudad registró una tasa de desocupación del 10,4%, la más alta entre los 31 aglomerados relevados, y una tasa de empleo del 39,2%, la menor del conjunto.
Para la entidad, cuando una gran industria reduce su actividad, las consecuencias no terminan dentro de la fábrica: también repercuten sobre proveedores, pequeñas empresas, comercios y servicios de toda la región.
Energía y minería: la oportunidad que FISFE no quiere desaprovechar
Pese al diagnóstico negativo, la presentación también puso el foco en las oportunidades que podrían abrirse en los próximos años.
La entidad considera que el crecimiento de las cadenas vinculadas con petróleo, gas, energía y minería puede convertirse en una oportunidad para recuperar actividad industrial.
Según datos de una encuesta de la Unión Industrial Argentina mencionados durante la presentación, el 26% de las PyMEs industriales argentinas ya participa de esas cadenas y otro 12% tiene expectativas concretas de incorporarse.
El desafío, según FISFE, es evitar que ese crecimiento quede limitado a extraer recursos e importar los equipos necesarios.
“Si no logramos que ese tractor de la economía, que es gas, petróleo y minería, se empiece a traducir en nuevas fábricas de válvulas, tubulares o equipos de compresión, software de monitoreo o cualquier otro valor agregado que se le pueda dar a la cadena, estaremos en un grave problema”, advirtió Ferrazzini.
Qué le pidió FISFE al Congreso
Sobre el cierre, la Federación Industrial planteó una agenda concreta para el Poder Legislativo.
Pidió que cada discusión relacionada con impuestos, costos laborales, tarifas energéticas, financiamiento productivo y compras públicas contemple especialmente el impacto sobre las pequeñas y medianas industrias.
También reclamó mecanismos que permitan desarrollar proveedores argentinos para las cadenas de Oil & Gas y minería, mayor asistencia técnica y financiera, incentivos fiscales para la innovación y reglas previsibles que permitan planificar inversiones.
“La industria PyME no pide privilegios, pide reglas estables para competir, invertir y sostener el empleo”, afirmó Ferrazzini.
El planteo final de FISFE apuntó a dejar atrás la discusión entre producción primaria e industria y avanzar hacia un modelo que integre ambos sectores.
“Esto debería ser producción primaria, industrialización y comercio. No vemos otra forma de desarrollo nacional”, concluyó el representante de la entidad santafesina.


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