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Agroquímicos en Rafaela: proponen un anillo ambiental de 200 metros y una reconversión productiva hasta los 1.000

Vecinos y agrupaciones ambientales presentaron dos proyectos ante el Concejo Municipal. Buscan crear una primera franja de protección alrededor de la ciudad y avanzar, en una segunda zona, hacia la eliminación progresiva de agroquímicos de síntesis química.
Locales18/10/2026RedacciónRedacción

El debate sobre las aplicaciones de agroquímicos en el periurbano de Rafaela sumó una nueva propuesta formal. Un grupo de ciudadanos, vecinos e integrantes de organizaciones ambientales ingresó al Concejo Municipal dos proyectos de ordenanza que plantean intervenir de manera diferenciada sobre los primeros 1.000 metros que rodean el área urbana. 639-0000

La iniciativa divide ese territorio en dos grandes sectores. El primero comprende desde el límite urbano hasta los 200 metros y estaría destinado a conformar un Anillo de Amortiguamiento Ambiental. El segundo se extendería desde los 200 hasta los 1.000 metros y tendría como objetivo impulsar una transición progresiva hacia sistemas productivos agroecológicos.

Los primeros 200 metros: un anillo ambiental alrededor de Rafaela

Uno de los proyectos propone crear el Programa Municipal Anillo de Amortiguamiento Ambiental y Reconversión Agroecológica.

La franja prioritaria abarcaría hasta 200 metros desde el límite del área urbana y tendría entre sus objetivos aumentar la forestación con especies nativas, generar corredores verdes y biológicos, instalar barreras vegetales, recuperar sectores degradados y proteger humedales, bajos naturales y cursos de agua.

También contempla el desarrollo de huertas, producción agroecológica de alimentos, espacios educativos y recreativos y mecanismos permanentes de monitoreo ambiental. 639-0000 639-0000

El proyecto prevé además incorporar al Código Urbano un Distrito de Reserva Ambiental y Productiva Periurbana, cuya delimitación definitiva debería contemplar las características ambientales, productivas y urbanísticas de cada sector.

Un fondo específico para financiar el proyecto

Uno de los puntos más relevantes es la creación de un fondo municipal de afectación específica para sostener las intervenciones.

La propuesta plantea destinar el 1,5% de lo efectivamente recaudado por DReI, el 25% de los recursos netos legalmente disponibles de la Zona de Estacionamiento Controlado, el 20% de determinadas multas de tránsito y el 50% de las sanciones ambientales y de higiene urbana que puedan ser afectadas legalmente.

También podrían incorporarse partidas presupuestarias, aportes provinciales y nacionales, fondos de cooperación, convenios con universidades y organismos científicos, además de donaciones y legados. 639-0000 639-0000

Ese dinero podría utilizarse, entre otros destinos, para adquirir terrenos, forestar, desarrollar corredores verdes, recuperar ambientes degradados, impulsar huertas agroecológicas y financiar sistemas de monitoreo y programas de educación ambiental.

De los 200 a los 1.000 metros: seis años de transición

El segundo proyecto aborda una franja mucho más extensa y propone un proceso gradual para reducir hasta eliminar el uso de agroquímicos de síntesis química.

El área comprendida entre los 200 y los 1.000 metros se dividiría en tres sectores.

La primera etapa comprendería desde los 200 hasta los 500 metros; la segunda, desde los 500 hasta los 700; y la tercera, desde los 700 hasta los 1.000 metros.

Cada etapa tendría una duración de dos años. De esta manera, el esquema completo contempla un horizonte de seis años para avanzar sobre toda la franja propuesta. 639-0000 639-0000

Qué pasaría con los agroquímicos

Durante los primeros dos años, en la franja de 200 a 500 metros, se permitiría una utilización transitoria bajo protocolos específicos, mientras comienza la reducción de productos de síntesis química y la incorporación de alternativas biológicas y orgánicas.

Finalizado ese período, el proyecto establece que ya no podrían utilizarse insumos de síntesis química dentro de esa primera zona.

El mismo criterio se aplicaría posteriormente sobre las franjas de 500 a 700 metros y de 700 a 1.000 metros, hasta alcanzar progresivamente todo el espacio periurbano contemplado.

Al término del proceso, los establecimientos ubicados entre los 200 y los 1.000 metros deberían orientarse hacia prácticas agroecológicas y trabajar con insumos compatibles con los objetivos sanitarios y ambientales establecidos por la normativa. 639-0000 639-0000

No obliga a dejar de producir soja, maíz o trigo

La propuesta aclara un punto central: la reconversión no supone necesariamente abandonar las actividades productivas actuales.

Los establecimientos podrían continuar con soja, maíz, trigo, forrajes, ganadería u otras producciones. El cambio estaría centrado en la forma de producir, con una reducción progresiva de insumos químicos y su reemplazo por alternativas agroecológicas, biológicas u orgánicas.

Cada establecimiento debería contar con un Plan Individual de Transición Agroecológica, elaborado entre el productor y la autoridad de aplicación, con objetivos, cronograma, metas de reducción, seguimiento e incentivos.

Beneficios para quienes avancen con la reconversión

El proyecto contempla herramientas para acompañar a los productores durante el proceso.

Entre las alternativas aparecen reducciones o diferimientos de tributos municipales, líneas de crédito en condiciones preferenciales, subsidios para insumos biológicos y maquinaria, asistencia técnica y programas de capacitación.

También se plantea que el Municipio pueda trabajar junto con universidades, INTA, instituciones científicas y organizaciones con experiencia en producción agroecológica.

Ahora deberá debatirlo el Concejo

Las dos iniciativas fueron presentadas como propuestas complementarias: una enfocada en crear una franja ambiental inmediata de 200 metros y otra destinada a transformar progresivamente la producción en los siguientes 800 metros.

El planteo llega al Concejo en medio de un debate de larga data sobre el periurbano rafaelino y coloca sobre la mesa una alternativa que combina restricciones progresivas, incentivos económicos, forestación, monitoreo ambiental y reconversión productiva.

A partir de ahora, serán los concejales quienes deberán analizar si las propuestas avanzan, se modifican o ingresan formalmente al proceso legislativo.

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