
Hace 113 años Rafaela dejaba de ser colonia y asumía su identidad como ciudad
Redacción
Un 26 de enero, pero de 1913, Rafaela alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia: la declaración oficial como ciudad. El reconocimiento llegó en un contexto de expansión acelerada, cuando la entonces colonia agrícola ya mostraba signos claros de desarrollo productivo, organización social y proyección regional.
De acuerdo a los registros históricos, para ese momento Rafaela contaba con 8.242 habitantes, cifra que le permitió cumplir con los requisitos legales establecidos para acceder a la categoría de ciudad. El decreto fue firmado por el gobernador santafesino Manuel Menchaca y significó mucho más que un cambio administrativo: fue la validación del esfuerzo colectivo de los pioneros y del empuje económico que comenzaba a consolidarse.
Tras la declaratoria, Menchaca designó por decreto a Manuel Giménez como primer intendente municipal. Meses más tarde, el 31 de agosto de 1913, se celebraron las primeras elecciones municipales. Aunque el padrón era reducido, con apenas 230 personas habilitadas, 181 vecinos participaron de aquella votación inaugural, marcando el inicio de la vida democrática local.
El proceso institucional continuó el 10 de septiembre de ese mismo año, cuando se realizó la primera sesión del Concejo Deliberante. En aquella jornada asumieron los primeros concejales: Nicolás Gutiérrez, Emilio Galassi, Eduardo Chiarella, Antonio Cossettini y Carlos Mognaschi, quienes sentaron las bases del órgano legislativo de la ciudad.
Durante las dos primeras décadas, los intendentes fueron designados, hasta que en 1934, con la sanción de la Ley Nº 2.160, Rafaela pudo elegir por primera vez a su jefe municipal mediante el voto popular. En esa elección resultó electo Bernardo Sacripanti, inaugurando una nueva etapa política.
Desde aquel 1913 hasta la actualidad, 44 intendentes condujeron los destinos de la ciudad, atravesando distintas épocas, desafíos y transformaciones. Sus gestiones forman parte de una historia que sigue viva y que permite comprender el camino recorrido por una comunidad que no dejó de crecer.
Hoy, a 113 años de aquel reconocimiento, Rafaela celebra su identidad urbana recordando el pasado, entendiendo el presente y proyectando su futuro como una ciudad que supo construirse sobre el trabajo, la organización y el compromiso colectivo.



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