
Crisis en Lácteos Verónica: trabajadores denuncian abandono y reclaman una solución urgente
Redacción
La situación de la empresa láctea Verónica atraviesa uno de sus momentos más delicados. Así lo expresó Ángel Villarroel, trabajador de la planta ubicada en la localidad de Lehmann, quien detalló el cuadro actual durante una entrevista radial.
“Estamos prácticamente abandonados”, resumió el operario al explicar que desde hace semanas no ingresa materia prima y que la producción está completamente paralizada. Según relató, la crisis comenzó a profundizarse en marzo del año pasado y se agravó en julio, cuando dejaron de percibir los salarios en tiempo y forma.
Posteriormente, en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe, se acordó un esquema de trabajo a fasón que permitió el ingreso de materia prima de terceros y el pago de anticipos semanales para saldar lo adeudado. Ese esquema se sostuvo hasta fines de enero, cuando se retiró la leche y la planta volvió a quedar sin actividad.
“Hoy venimos a cumplir el turno, pero no hay nada para hacer. La planta está operativa, si llega leche en minutos podemos producir. El problema es que no traen materia prima”, explicó Villarroel.
En la planta de Lehmann trabajan alrededor de 120 personas, mientras que a nivel general —sumando las otras instalaciones de la firma— se habla de entre 480 y 600 puestos en riesgo. “Es un efecto dominó, afecta a toda la localidad”, sostuvo el trabajador, al señalar el impacto económico que la situación genera en la comunidad.
Los empleados comenzaron a reunirse diariamente dentro de la fábrica para visibilizar el conflicto y evitar, según denuncian, que continúe el vaciamiento de la empresa. También recibieron la visita del presidente comunal de Lehmann, aunque reconocen que hasta el momento no hay respuestas concretas.
Consultado sobre el rol del gremio y del Estado, Villarroel señaló que existen reuniones y gestiones en marcha, pero admitió que los tiempos de los trabajadores son más urgentes. “Nosotros ya estamos en una situación extrema. Sin cobrar y sin ingresos es muy complicado”, afirmó.
Mientras tanto, la incertidumbre crece. Sin producción, sin salarios y sin un horizonte claro, los trabajadores temen que el conflicto desemboque en despidos o en el cierre definitivo de la planta.
“Nosotros no queremos otra cosa que trabajar. Estamos pidiendo que nos traigan trabajo”, concluyó el empleado, reflejando la angustia de decenas de familias que hoy dependen de una solución que todavía no aparece.


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