
La Primera B Metropolitana atraviesa una profunda crisis entre sospechas de corrupción, problemas económicos y conflictos institucionales
RedacciónCon información de Mundo Gremial, la Primera B Metropolitana enfrenta un escenario de creciente incertidumbre marcado por denuncias por presuntos arreglos de partidos, investigaciones judiciales, tensiones institucionales y una delicada situación financiera que golpea a gran parte de los clubes del ascenso argentino.
Uno de los factores que agravó el panorama fue el conflicto entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y el Gobierno Nacional. La disputa, originada tras una denuncia de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por presuntas irregularidades impositivas correspondientes a los ejercicios 2024 y 2025, derivó en una suspensión de la actividad a comienzos de 2026 y obligó a modificar por completo el calendario deportivo.
La reprogramación de los encuentros incrementó los costos operativos y redujo los tiempos de descanso entre partidos, una situación que generó malestar entre dirigentes, cuerpos técnicos y futbolistas.
En paralelo, la Justicia Federal mantiene abiertas actuaciones para determinar si existieron maniobras destinadas a influir en resultados deportivos mediante designaciones arbitrales y supuestos pagos irregulares. En distintas líneas investigativas aparecen mencionados dirigentes y árbitros vinculados al fútbol argentino, alimentando las dudas sobre la transparencia de la competencia.
A esto se suma el reclamo de numerosas instituciones por la distribución de los ingresos provenientes de los derechos audiovisuales. Los dirigentes sostienen que los recursos que reciben por las transmisiones son insuficientes para afrontar salarios, viajes, operativos de seguridad y otros gastos de funcionamiento, lo que profundiza las dificultades económicas de la categoría.
Otro episodio que encendió las alarmas se produjo durante un partido de reserva entre San Martín de Burzaco y Sportivo Dock Sud, cuando el árbitro detectó presuntas inconsistencias entre algunos futbolistas presentes en el campo de juego y los registros oficiales del sistema COMET. La situación motivó la suspensión del encuentro y el inicio de una investigación por parte del Tribunal de Disciplina de la AFA.
El clima de tensión también se refleja en el elevado número de sanciones disciplinarias aplicadas en las últimas semanas a entrenadores, integrantes de cuerpos técnicos y jugadores por diferentes incidentes ocurridos durante los partidos, con multas que representan una carga adicional para clubes que ya atraviesan un contexto financiero delicado.
En este escenario, la combinación de investigaciones judiciales, cuestionamientos al arbitraje, conflictos administrativos y dificultades económicas mantiene en estado de alerta a la Primera B Metropolitana, mientras dirigentes, futbolistas e hinchas observan con preocupación el futuro de una de las categorías históricas del ascenso argentino.


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