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“El dólar puede moverse, pero un salto brusco se traslada a precios”: el análisis de Guillermo Briggiler

El consultor en finanzas personales y para empresas dialogó con Gerardo Zanoni en Reencuentro, por GZ Radio FM 100.7. Analizó el impacto de las declaraciones sobre un dólar a $1.800, el rol del Banco Central, las tasas de interés, el crédito para la producción y las dificultades para reactivar la economía sin volver a emitir.
Locales28/07/2026RedacciónRedacción

Guillermo Briggiler, consultor en finanzas personales y para empresas, dialogó con Gerardo Zanoni en el programa Reencuentro, por GZ Radio FM 100.7, y dejó un análisis amplio sobre el momento económico, atravesado por la discusión cambiaria, las expectativas de inflación y la necesidad de recuperar actividad sin repetir recetas que, según planteó, ya generaron problemas en el pasado.

El eje inicial de la charla estuvo puesto en las declaraciones del vocero presidencial sobre la posibilidad de un dólar a $1.800. Para Briggiler, el comentario fue desafortunado porque terminó poniendo un número concreto sobre la mesa, en un país donde cualquier señal cambiaria genera especulación inmediata. 

El dólar, la inflación y las expectativas

Briggiler explicó que, desde una mirada teórica, el dólar es “un precio más de la economía” y que, en condiciones normales, debería acompañar la evolución general de los precios. En ese sentido, estimó que la inflación anual podría cerrar entre el 25% y el 33%, mientras que el tipo de cambio venía mostrando una suba muy inferior desde enero. 

Sin embargo, aclaró que una cosa es la teoría y otra la práctica argentina. Por eso advirtió que un salto brusco del dólar, llevado de golpe hacia la zona de $1.800, podría afectar las expectativas inflacionarias. “Un aumento del dólar, guste o no guste, se traslada a precios”, planteó durante la entrevista. 

También recordó que el esquema actual funciona con bandas de flotación y que el valor mencionado se ubicaría cerca del techo de esa banda, por lo que no sería una variable ajena al análisis del Gobierno. Aun así, consideró que el problema fue haber instalado públicamente un número que rápidamente impacta en las decisiones de ahorristas, productores y operadores económicos. 

Banco Central, gasto y emisión

Otro de los puntos abordados fue el rol del Banco Central. Briggiler señaló que el Gobierno busca avanzar con reformas para limitar la asistencia al Tesoro y restringir la emisión monetaria, con el objetivo de sostener el valor del peso y mantener más controlada la inflación. 

Según su mirada, discutir límites al gasto y a la emisión representa un cambio de agenda: ya no se habla de hiperinflación o megacrisis, sino de cómo acercarse a estándares más previsibles. De todos modos, remarcó que una inflación cercana al 30% anual sigue siendo elevada en comparación internacional. 

Cómo reactivar sin emitir

Consultado por la caída de algunos sectores productivos y por la necesidad de reactivar la economía, Briggiler fue claro: no cree que la salida pase por volver a emitir dinero. Sostuvo que la emisión no genera una reactivación real, sino una sensación temporaria de mayor consumo que luego se paga con más inflación. 

En ese punto, planteó que las respuestas deberían buscarse más por el lado fiscal que por el monetario, con medidas específicas para sectores determinados y, sobre todo, con una discusión sobre qué parte del Estado se achica y a quiénes se protege. 

Para el consultor, los sectores productivos deben trabajar, adaptarse y buscar alternativas, mientras que el Estado debería concentrar su protección en quienes no pueden defenderse por sí mismos, como jubilados, pensionados o personas con invalidez. 

Crédito, tasas y producción

Briggiler también analizó el papel del sistema financiero. Señaló que, si la inflación sigue bajando, las tasas de interés podrían acompañar esa tendencia, y recomendó prestar atención a los créditos productivos con tasas variables, porque las tasas actuales están por encima de la inflación proyectada. 

En esa línea, diferenció el financiamiento destinado a producir del endeudamiento para cubrir consumo cotidiano. Durante la charla se remarcó que muchas familias hoy usan tarjetas o crédito para llegar a fin de mes, una situación que reduce el margen de consumo y complica la recuperación de la actividad. 

“La riqueza se gana trabajando y produciendo”

Hacia el final, Briggiler volvió sobre el impacto cultural que tiene el dólar en la Argentina. Frente a quienes esperan un salto cambiario para decidir qué hacer con sus ahorros, sostuvo que no hay que quedarse solo mirando la cotización: “La riqueza se gana trabajando y se gana produciendo”, afirmó, al señalar que el dinero debería buscar rendimientos vinculados a la producción y no solo a la especulación cambiaria. 

El consultor cerró con una idea central: la reactivación no llegará por emisión ni por consumo artificial, sino por ordenamiento macroeconómico, producción, crédito bien orientado y protección de los sectores más vulnerables. “La emisión no le va a generar reactivación; lo que va a generar es una falsa sensación de que puedo consumir un poco más y lo terminás pagando más adelante”, resumió.

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