
Guillermo Aglietto en El Lienzo: energía, empresa familiar y una manera distinta de pensar la ingeniería
RedacciónEn un nuevo episodio de El Lienzo, Guillermo Aglietto abrió las puertas a una conversación que fue mucho más allá de la ingeniería. Especialista en energía y socio, junto a su hermano Federico, de Aglietto Ingeniería, repasó el camino de una empresa familiar nacida en 1980 y también las experiencias que fueron moldeando su forma de entender el trabajo y la vida.
Aglietto Ingeniería se consolidó con los años en áreas vinculadas con la calidad de energía, la eficiencia y la optimización de sistemas eléctricos industriales. Guillermo, además, fue docente universitario durante una década y mantiene una fuerte relación con la investigación y el desarrollo tecnológico.
Una vocación que apareció desde chico
Durante la entrevista, recordó que su vínculo con la ingeniería comenzó mucho antes de llegar a la universidad. De niño ya jugaba con soldadores, modificaba bicicletas para colocarles luces y convivía con herramientas y experiencias vinculadas con la profesión de su padre.
Nacido y criado en Rafaela, realizó en la ciudad la escuela primaria, la secundaria técnica y posteriormente estudió Ingeniería Electromecánica. Esa cercanía con el mundo técnico terminó convirtiéndose en una elección profesional casi natural.
Pero Aglietto planteó una definición que atraviesa buena parte de su pensamiento: más que “ser” ingeniero, prefiere pensar que actualmente “está” ingeniero. Para él, las personas están en permanente transformación y una profesión no necesariamente debe convertirse en una identidad rígida para toda la vida.
Ciencia, espiritualidad y otra forma de conducir una empresa
Uno de los aspectos más personales de la conversación estuvo relacionado con la manera en que fue incorporando otras miradas a una formación tradicionalmente asociada con lo científico y lo racional.
Aglietto contó cómo la lectura, la música y el yoga fueron ampliando su perspectiva. En ese recorrido comenzó a vincular la ingeniería con conceptos como la empatía, la intuición y la observación sin juicio.
Esa mirada también llegó a la empresa. Junto con su hermano impulsó cambios para que las decisiones tengan en cuenta no solamente el resultado técnico, sino también su impacto ambiental y humano. Incluso modificaron el estatuto de la firma para incorporar el compromiso de generar un efecto positivo sobre el ambiente.
Una empresa familiar que decidió especializarse
Aglietto Ingeniería nació en 1980 de la mano de sus padres y atravesó distintas etapas antes de llegar a su perfil actual. Guillermo y Federico fueron incorporándose progresivamente hasta asumir la conducción de la empresa.
Con la segunda generación comenzó también una transformación del negocio. Dejaron paulatinamente las obras rurales y de media tensión para concentrarse en soluciones destinadas a la industria, la eficiencia energética y la calidad de energía.
Actualmente la empresa está radicada en el Parque de Actividades Económicas de Rafaela y cuenta con un equipo de alrededor de diez personas entre trabajadores permanentes y colaboradores externos.
El desafío del recambio generacional
La transición entre sus padres y la nueva conducción apareció como otro de los ejes del episodio. Guillermo recordó que no se produjo de manera abrupta, sino como resultado de años de trabajo conjunto y de una conversación en la que quedaron expuestas distintas formas de imaginar el futuro de la firma.
Finalmente, sus padres cedieron la conducción y las participaciones de la empresa, permitiendo que Guillermo y Federico tomaran sus propias decisiones.
Para Aglietto, aquel momento significó también asumir que las consecuencias de esas elecciones ya no podían atribuirse a otra generación: conducir implicaba hacerse cargo, capacitarse y aceptar los resultados, fueran buenos o malos.
Innovar como parte del ADN
Otra de las ideas que dejó la entrevista fue la necesidad de que las PyMEs aprovechen una de sus principales ventajas frente a las grandes compañías: la capacidad de cambiar rápidamente.
Aglietto sostuvo que no hay que enamorarse de una única actividad y recordó que él mismo creció observando cómo determinadas tecnologías quedaban obsoletas y eran reemplazadas por otras.
“Cuando vemos algo que no… bueno, vamos para otro lado”, sintetizó al explicar una cultura empresarial en la que la innovación forma parte del ADN.
Esa dinámica también aparece en la relación con Federico. Guillermo destacó que ambos aprendieron a reconocer el valor de las diferencias: mientras él tiende a impulsar proyectos y avanzar rápidamente, su hermano aporta estructura, organización y una mirada que permite bajar las ideas a tierra.
La charla dejó así el retrato de una empresa familiar rafaelina que logró atravesar un cambio generacional sin desprenderse de su historia, pero incorporando nuevas especialidades, formas de trabajo y una concepción más amplia sobre el impacto que una organización puede generar en su entorno.
Podés ver la entrevista aquí: https://youtu.be/g04hzL9tXu8?si=wZ2Yt00lZH8r-lxk


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