
Menos soja en las plantas: la molienda se desacelera y el mercado empieza a sentir la falta de oferta
Redacción
La cadena sojera ingresa en el tramo final de la campaña con un dato que empieza a encender luces de alerta: la molienda cayó con fuerza durante noviembre, mientras las exportaciones continúan firmes, presionando sobre una oferta que muestra signos evidentes de agotamiento.
Según información oficial de la Secretaría de Agricultura de la Nación, en noviembre se procesaron cerca de 3,5 millones de toneladas de soja, lo que representó una baja de unas 500.000 toneladas respecto de octubre, equivalente a una caída del 14%. El volumen, además, quedó alineado con el nivel registrado en noviembre del año pasado. Si se excluye el poroto importado utilizado como insumo industrial, la molienda de soja de origen nacional se redujo a unas 3,2 millones de toneladas, es decir, 580.000 menos que el mes previo.
Este retroceso contrasta con el comportamiento de las exportaciones. De acuerdo a un análisis publicado por Infocampo, durante noviembre se embarcaron 2,71 millones de toneladas de harina de soja, el principal producto del complejo exportador. Para alcanzar ese volumen, la industria debería haber procesado unas 400.000 toneladas más de lo que efectivamente molió, lo que confirma que se recurrió a stocks acumulados. A esto se suman exportaciones por 2,2 millones de toneladas de poroto, lo que elevó la demanda total del mes a unas 5,1 millones de toneladas entre ambos canales.
Si se amplía la mirada a toda la campaña comercial, iniciada formalmente en abril, la molienda y las exportaciones ya demandaron alrededor de 39 millones de toneladas de soja argentina. Considerando que una parte de la producción no ingresa al circuito exportador —por destino a semilla, extrusión u otros usos—, y tomando como referencia una cosecha estimada en torno a las 50 millones de toneladas, al inicio de diciembre quedaría un remanente cercano a las 3,5 millones de toneladas sin colocar.
En este contexto, el stock inicial con el que arrancó la campaña se vuelve una variable clave para evaluar cuánta soja queda disponible para atravesar los últimos meses. Tras la reducción de retenciones, las ventas primarias mostraron un repunte, pero en las últimas semanas promediaron unas 78.000 toneladas diarias, un ritmo que viene en descenso.
El comportamiento del mercado deja dos lecturas posibles: por un lado, precios en torno o por debajo de los $500.000 por tonelada no terminan de incentivar las ventas; por otro, comienza a tomar fuerza la idea de que simplemente queda menos soja disponible.
Hacia adelante, las exportaciones de harina para el primer trimestre del año se ubican por debajo del promedio histórico. Sin embargo, esa diferencia podría cubrirse con el remanente de la campaña, algo del stock inicial y la importación temporaria, permitiendo cerrar el ciclo con exportaciones cercanas a las 26 o 27 millones de toneladas de harina y unas 12 millones de toneladas de poroto. El interrogante es si la oferta alcanzará sin generar mayores tensiones en el mercado.


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