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Silencio empresario y plantas detenidas: crece la alarma por el futuro de Lácteos Verónica

Con salarios impagos, producción paralizada y cientos de familias en vilo, trabajadores de distintas localidades santafesinas salieron a la calle para visibilizar una crisis que amenaza con llevarse puestos de trabajo y golpear de lleno a la economía regional.

Info. General24/01/2026RedacciónRedacción
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La situación de Lácteos Verónica atraviesa uno de sus momentos más delicados y ya se siente con fuerza en varias localidades de la provincia. En la zona de Clason y Totoras, la planta ubicada entre ambas localidades permanece sin actividad desde hace semanas, sin ingreso de materia prima y con las calderas apagadas. La escena cotidiana se repite: empleados que concurren únicamente para resguardar las instalaciones y una creciente incertidumbre sobre lo que vendrá.

Esa preocupación se transformó en reclamo público durante una movilización reciente frente al establecimiento, donde más de un centenar de familias expusieron la falta de respuestas de la empresa y exigieron el pago de salarios adeudados. La protesta, acompañada por referentes gremiales y autoridades locales, se desarrolló de manera pacífica, pero dejó en evidencia el nivel de angustia que atraviesan quienes dependen de la firma para subsistir.

Trabajadores con años de antigüedad relataron que llevan meses sin percibir sus haberes y que la actividad está completamente detenida. Sin leche para procesar, sin transporte de personal y sin señales claras desde la conducción empresaria, el escenario se volvió asfixiante para el personal y sus familias.

El conflicto no se limita a Clason y Totoras. La parálisis también alcanza a las plantas de Lehmann y Suardi, ampliando el impacto a nivel provincial. En total, se estima que cerca de 700 puestos de trabajo directos están en riesgo, en un contexto donde compromisos de pago asumidos anteriormente no fueron cumplidos y las instancias de diálogo no arrojaron resultados concretos.

La preocupación se extiende más allá de los trabajadores. Tambos proveedores, que históricamente entregaron su producción a Verónica, advierten que la falta de recepción de leche pone en jaque la continuidad de sus actividades. La interrupción del circuito productivo amenaza con generar pérdidas difíciles de revertir en el sector primario y en toda la cadena láctea.

En Clason y Totoras, el impacto ya se percibe en la vida cotidiana. Comercios, transportistas y prestadores de servicios señalan una caída en el movimiento económico y temen que la prolongación del conflicto profundice el deterioro social. Los gobiernos locales también manifestaron su inquietud y reclamaron definiciones urgentes que permitan despejar el horizonte.

La historia de Lácteos Verónica contrasta con el presente. Fundada en 1923 y con más de seis décadas de presencia en Santa Fe, la empresa fue durante años un emblema de la industria láctea, con plantas que sostuvieron el empleo y el desarrollo de numerosas comunidades. Sin embargo, tras un período de expansión y altos niveles de venta, comenzaron a acumularse deudas, atrasos salariales y una progresiva pérdida de actividad, que hoy desemboca en este punto crítico.

Para los trabajadores, la defensa de la planta va más allá del salario. Hablan de pertenencia, de arraigo y de un patrimonio productivo que forma parte de la identidad de la región. Mientras tanto, el silencio de la empresa alimenta la incertidumbre y mantiene en vilo a cientos de familias que esperan una respuesta antes de que la crisis sea irreversible.

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