
Productores piden replantear las cortinas forestales en el borde urbano de Rafaela
Redacción
El debate por las cortinas forestales en el periurbano de Rafaela volvió a instalarse con fuerza a partir de un proyecto que apunta a destrabar una política ambiental que, si bien está vigente por ordenanza, nunca logró aplicarse de manera efectiva.
El productor agropecuario Fernando Belinde, integrante de la Asociación Civil Productores Unidos, abordó el tema este miércoles en diálogo con el programa Reencuentro, que conduce Gerardo Zanoni por GZ Radio FM 100.7. Allí explicó los motivos por los cuales la normativa, sancionada en diciembre de 2021, encontró serias dificultades al momento de llevarse a la práctica.
La ordenanza establece la implantación de cortinas forestales en zonas linderas entre la ciudad y el campo, con el objetivo de generar un beneficio ambiental común. Sin embargo, Belinde sostuvo que el peso de la ejecución recayó casi exclusivamente sobre los productores, sin un esquema claro de consenso, planificación ni acompañamiento estatal.
Como antecedente, recordó una experiencia piloto iniciada en 2022: una cortina forestal experimental ubicada al oeste de la ciudad, frente al campo del Colegio San José, sobre la Ruta 70. El proyecto, aprobado por el propio municipio, se desarrolló sobre unos 320 metros lineales, con un diseño técnico de triple línea y distintas alturas de vegetación.
Los resultados, según señaló, dejaron en evidencia los límites del sistema. “Plantar árboles no es el problema; el problema es mantenerlos”, explicó. Entre las principales dificultades mencionó la imposibilidad de controlar plagas como hormigas, aves y roedores en los primeros 200 metros del borde urbano, debido a restricciones impuestas por ordenanza. A esto se suman tareas constantes de riego, desmalezado y reposición de ejemplares secos.
Belinde detalló que el mantenimiento anual de una cortina de ese tipo supera los 10 mil dólares para un solo productor. En ese marco, alertó sobre las intimaciones cursadas durante 2025 a propietarios linderos a la ciudad, que en algunos casos exigían la implantación de hasta varios kilómetros de cortinas forestales. “Estamos hablando de decenas de kilómetros y miles de árboles, algo imposible de afrontar de manera individual y sin planificación”, afirmó.
Frente a este escenario, Productores Unidos llevó el planteo al Concejo Municipal. A partir de ese diálogo, se logró el acuerdo unánime para avanzar en una nueva ordenanza que permita un trabajo conjunto entre productores y Estado, con criterios claros sobre dónde, cómo y en qué plazos avanzar, además de definir mecanismos de financiamiento y mantenimiento.
“El consenso político está, pero falta ejecutar”, remarcó Belinde. También planteó la necesidad de que el Estado asuma un rol activo en el cuidado del arbolado y propuso alternativas como avanzar con cortinas en límites barriales o recuperar un vivero municipal que permita sostener la política ambiental en el tiempo.
Desde el sector productivo subrayan que no se trata de rechazar la idea de las cortinas forestales, sino de hacerla viable. “Si no hay coordinación y sentido común, el esfuerzo se pierde y el árbol termina muriendo”, advirtió.
Ahora, el proyecto deberá avanzar en comisiones para transformarse en una herramienta concreta. Mientras tanto, el debate vuelve a poner sobre la mesa una tensión de fondo: cómo compatibilizar desarrollo urbano, producción y cuidado ambiental sin trasladar todo el costo a un solo sector.


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