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Controles viales: más actas, mismas conductas

Los números vuelven a hablar. Y no precisamente bien. En apenas tres jornadas consecutivas, los operativos de control vial desplegados en distintos puntos de la ciudad dejaron un saldo que expone una realidad persistente: las infracciones se repiten, los hábitos no cambian y la convivencia vial sigue siendo una deuda pendiente.

Policiales09/02/2026RedacciónRedacción
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Entre el 4 y el 6 de febrero, los controles realizados en arterias clave —desde accesos céntricos hasta sectores de alta circulación— derivaron en 51 actas de infracción labradas, con una constante que se repite como un reflejo automático: circular sin documentación, sin casco y con faltas que, aunque parezcan menores, terminan siendo determinantes cuando ocurre un siniestro.

En el detalle, los datos son elocuentes. La falta de documentación encabezó el ranking con 36 infracciones, seguida por la ausencia de casco, con 20 casos detectados. A eso se sumaron 27 infracciones encuadradas como “otras faltas”, vinculadas a distintas irregularidades de tránsito que también comprometen la seguridad vial.

Llama la atención que, una vez más, no se registraran alcoholemias positivas durante los operativos, un dato que contrasta con la magnitud de incumplimientos básicos. Es decir, no se trata de conductas extremas, sino de descuidos —o decisiones— cotidianas que siguen naturalizándose en la calle.

También se repite otro indicador preocupante: 12 motocicletas fueron retenidas como resultado de las infracciones detectadas, mientras que 2 licencias de conducir fueron retenidas por irregularidades. El vehículo más utilizado en la ciudad vuelve a ser, otra vez, el más expuesto a sanciones.

Los operativos se desplegaron en distintos días, horarios y sectores, lo que refuerza una idea clave: el control no está focalizado en un solo punto ni en un solo momento. Aun así, las infracciones aparecen una y otra vez. El debate entonces no gira en torno a la falta de controles, sino a la necesidad de un cambio cultural más profundo.

Las estadísticas son claras, pero detrás de cada número hay una escena posible de riesgo. Una moto sin casco. Un conductor sin papeles. Una infracción que hoy es una multa y mañana puede ser una tragedia. Mientras tanto, los operativos continúan y los informes se acumulan. La incógnita persiste: cuándo los números empezarán a bajar de verdad.

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