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Seguridad: Pagano destacó el rol del 911 y la reducción en los tiempos de respuesta, “Lo peor es acostumbrarnos a la inseguridad”

El director de Policía Carlos Pagano pasó por los estudios de GZ Radio y sostuvo que la clave es no naturalizar los delitos cotidianos. Marcó como eje de gestión el 911, defendió el trabajo por cuadrantes y negó que haya “puerta giratoria” por falta de lugares de detención.
Locales03/03/2026RedacciónRedacción

El director de Policía Carlos Pagano estuvo en los estudios de GZ Radio, en el programa Reencuentro que conduce Gerardo Zanoni por FM 100.7, donde dejó definiciones sobre la situación de seguridad y el esquema operativo que viene aplicando la Unidad Regional.

En un diagnóstico directo, Pagano coincidió con una idea que recorre la calle a diario: los hechos de inseguridad se volvieron parte del paisaje, pero advirtió que el riesgo mayor es acostumbrarse. “La cuenta de robos y daños aparece todos los días. Lo que no debemos hacer es normalizarlo”, planteó durante la entrevista, en referencia a episodios reiterados como sustracciones, ingresos a comercios y delitos oportunistas.

En ese marco, el funcionario explicó que la columna vertebral del trabajo policial en Rafaela se apoya en la Central de Emergencias 911, que cuenta con despacho propio en la ciudad. Según detalló, la directiva del Ministerio de Justicia y Seguridad fijó un método basado en medición de tiempos de respuesta y despliegue territorial por cuadrantes.

Pagano sostuvo que uno de los principales indicadores que exhibe la actual gestión es la reducción del tiempo de llegada ante un llamado: señaló que, al iniciar la etapa de trabajo, el promedio rondaba entre 14 y 15 minutos y que actualmente se ubica en alrededor de 6 minutos semanales, con monitoreo permanente.

El mapa del delito y dos escenarios distintos

Durante la charla, el director de Policía diferenció dos grandes tipos de situaciones. Por un lado, los delitos “predatorios” u oportunistas, como robos de bicicletas, ingresos a viviendas deshabitadas o daños para llevarse lo que esté a mano. Y por otro, los hechos de violencia de mayor gravedad, que suelen concentrarse en contextos distintos y con dinámicas más complejas.

En ese punto, aseguró que el mapa del delito se revisa semana tras semana y que el despliegue de móviles se organiza con zonas priorizadas, dependiendo del análisis de “puntos calientes”. También afirmó que en lo que va del año la ciudad no registró homicidios y que se observó una baja en heridos de arma de fuego y episodios de abuso de arma, aunque reconoció que el delito cotidiano sigue siendo un problema persistente.

Aprehensiones diarias y prevención

Consultado por la sensación extendida de que muchas veces la prevención llega tarde, Pagano admitió la dificultad de anticiparse a hechos que se disparan en segundos, pero remarcó que, en promedio, se registran alrededor de diez aprehensiones diarias vinculadas a delitos de este tipo.

Además, insistió en que el sistema está pensado para cubrir las 24 horas con móviles distribuidos por cuadrantes, en coordinación con el 911, y con presencia reforzada en sectores donde se repiten episodios. Aun así, reconoció que ningún esquema puede garantizar un “policía por cuadra”, y que la dinámica del delito muchas veces supera los márgenes de la prevención clásica.

Coordinación con MPA y Municipio

En otro tramo, Pagano afirmó que el trabajo policial se realiza de manera coordinada con el Ministerio Público de la Acusación y con el Municipio. Reivindicó el rol de la Policía como auxiliar de la Justicia y sostuvo que las directivas fiscales se reciben de forma permanente.

Sobre un punto sensible en la conversación pública, negó que existan liberaciones “porque no hay lugar” para alojar detenidos. Dijo que esa explicación se usa como argumento en debates, pero aseguró que, cuando se dispone una detención, se define un destino de alojamiento, aunque implique derivaciones fuera de la ciudad.

Procedimientos cuestionados y respaldo al personal

Pagano también abordó una inquietud frecuente dentro de la fuerza: el malestar cuando se cuestionan procedimientos policiales tras una aprehensión. En esa línea, explicó que la Policía de prevención interviene en la detención y el resguardo inicial, y que luego actúa Policía Científica para el levantamiento de pruebas y pericias.

Afirmó que, cuando se detectan irregularidades o fallas en procedimientos, se exige explicación, pero remarcó que el personal cuenta con apoyo de superiores y jefes de servicio en la toma de decisiones operativas, especialmente ante hechos en flagrancia.

Falta de efectivos propios y escuela de policía

Otro eje fue el reclutamiento y la pertenencia territorial. Pagano señaló que uno de los problemas estructurales es que la mayoría de los efectivos no son oriundos de la ciudad ni del departamento, y que eso demanda procesos de adaptación. Incluso, sostuvo que en la última convocatoria se habrían anotado solo dos personas del departamento Castellanos.

Respecto de la escuela de policía en Rafaela, indicó que la formación fue recentralizada en Rosario y Santa Fe, tras experiencias previas que no lograron el objetivo de sumar aspirantes locales. Reconoció que el componente económico pesa fuerte y que se intentan impulsar incentivos, aunque el desafío sigue abierto.

Móviles, licencias y el desgaste dentro de la fuerza

En cuanto a recursos, el jefe policial afirmó que la Unidad Regional recibió nuevos patrulleros y motos en el último tiempo, y que hoy no hay localidades sin un móvil propio. Sin embargo, reconoció que existe un nivel de ausentismo por licencias médicas y tareas administrativas que ronda el 15%, y que la realidad del trabajo impacta también en la salud mental del personal.

Denuncias: el pedido al vecino

Por último, Pagano puso el foco en una cuestión que condiciona las estadísticas y el abordaje judicial: la falta de denuncias. Señaló que todavía hay vecinos que no denuncian por desconfianza o por considerar que “es perder tiempo”, y pidió que se utilicen los canales disponibles, incluyendo el propio 911, además de vías digitales.

En ese marco, dejó un mensaje claro: denunciar no solo visibiliza el delito, sino que habilita intervenciones posteriores cuando aparecen amenazas, represalias o reincidencias, situaciones que —según remarcó— deben quedar registradas para que la respuesta institucional tenga sustento.

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