
Empleo en Argentina: la UCA advierte que el problema ya no es solo conseguir trabajo, sino su calidad
RedacciónLa desocupación dejó de ser el único termómetro para medir la situación laboral en Argentina. Un nuevo informe de la Universidad Católica Argentina advierte que el país atraviesa un proceso de deterioro silencioso del empleo, donde muchas personas logran insertarse en el mercado de trabajo, pero lo hacen en condiciones cada vez más frágiles.
El estudio, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, analiza lo ocurrido entre 2010 y 2025 y plantea una conclusión central: la economía argentina siguió generando ocupación, pero perdió capacidad para crear empleo formal, protegido y de calidad.
En ese escenario, crecieron las ocupaciones informales, el trabajo por cuenta propia de subsistencia y las actividades de baja productividad. Para los investigadores, se trata de una “absorción laboral regresiva”: más personas trabajan, pero con menores ingresos, menos estabilidad y escasa protección social.
El informe sostiene que el mercado laboral argentino no se deterioró únicamente por la falta de puestos de trabajo, sino por el tipo de empleo que se fue expandiendo durante los últimos quince años. La estabilidad relativa de la tasa de desempleo ocultó un fenómeno más profundo: la precarización progresiva de quienes sí consiguieron una ocupación.
Según la UCA, este proceso se explica por un largo período de estancamiento económico, baja productividad, volatilidad macroeconómica y un modelo de crecimiento que no logró generar empleo registrado al ritmo que demanda la población económicamente activa.
*Una economía que crece por un lado y emplea por otro*
Uno de los puntos que marca el estudio es la desconexión entre los sectores que impulsan el crecimiento económico y aquellos que concentran la mayor cantidad de trabajadores.
Actividades como la explotación de recursos naturales, las finanzas o ciertos servicios empresariales muestran altos niveles de productividad, pero generan pocos puestos de trabajo. En cambio, los sectores que más empleo absorben, especialmente los vinculados al mercado interno, suelen tener menor productividad y mayores niveles de informalidad.
Esa combinación, advierte la investigación, limita la posibilidad de ampliar el empleo formal y empuja a muchos trabajadores hacia ocupaciones más inestables.
*Precariedad no es solo informalidad*
El informe también diferencia conceptos que muchas veces se utilizan como sinónimos, pero no lo son. La informalidad refiere principalmente a la falta de registración laboral, mientras que la precariedad incluye condiciones más amplias: inestabilidad, bajos ingresos, falta de protección social o escasa continuidad en el empleo.
Además, la UCA incorpora el concepto de sector microinformal, vinculado a unidades productivas pequeñas, de baja escala y reducida productividad. Allí se concentra una parte creciente de los trabajadores que no encuentran lugar en el empleo asalariado registrado.
Por eso, el deterioro laboral no afecta únicamente a quienes están “en negro”. También alcanza a trabajadores registrados que, aun dentro del sistema formal, vieron caer sus ingresos reales o perdieron estabilidad económica.
*Cada vez más difícil volver al empleo formal*
Otro dato preocupante surge del análisis de las trayectorias laborales. El estudio compara los períodos 2011-2013 y 2023-2025, y concluye que quienes salen del desempleo o pierden un trabajo tienen hoy más chances de ingresar a actividades informales o de autoempleo que de acceder a un puesto asalariado registrado.
Esto muestra que el empleo informal funciona cada vez más como refugio frente a la falta de oportunidades formales. Para muchas personas, trabajar por cuenta propia o en actividades de baja escala no aparece como una elección, sino como la única alternativa disponible.
*Ingresos más bajos y mayor fragmentación*
La precarización también se refleja en los salarios. Los trabajadores del sector microinformal y quienes se desempeñan en ocupaciones precarias concentran los ingresos más bajos y presentan mayores niveles de vulnerabilidad.
Aunque el empleo registrado sigue ofreciendo mejores condiciones relativas, la UCA advierte que también sufrió un deterioro en términos de poder adquisitivo. Es decir, tener un trabajo formal ya no garantiza, por sí solo, estabilidad económica ni ingresos suficientes.
*La advertencia de fondo*
La principal señal de alerta del informe es que mirar solamente la tasa de desocupación puede llevar a una lectura incompleta de la realidad. Que más personas estén ocupadas no significa necesariamente que el mercado laboral esté mejor.
Para la UCA, el desafío de Argentina no pasa solo por generar empleo, sino por recuperar la capacidad de crear puestos formales, productivos, estables y con salarios que permitan sostener condiciones de vida dignas.
El problema, en definitiva, no es únicamente cuántos trabajan. Es cómo trabajan, cuánto ganan y qué nivel de protección tienen dentro de un mercado laboral cada vez más fragmentado.


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