
El Paraná empezó a subir, pero todavía está lejos de una gran crecida: qué hay que mirar en Santa Fe
RedacciónDespués de varios años marcados por niveles bajos, el crecimiento del Paraná y de la laguna Setúbal comenzó a hacerse visible en Santa Fe. La imagen puede llamar la atención, pero por el momento no representa una situación de riesgo extraordinario.
El ingeniero Carlos Paoli, especialista en recursos hídricos del Instituto Nacional del Agua, explicó que el río atraviesa actualmente un escenario de aguas medias y sostuvo que todavía existe una distancia considerable respecto de los niveles asociados a las grandes crecidas históricas.
En el Puerto de Santa Fe, el Paraná se encuentra alrededor de los 3,30 metros. Como referencia, Paoli señaló que el promedio de las máximas crecidas anuales ronda los 5 metros, mientras que grandes eventos históricos llegaron a superar los 7 metros.
El Niño está presente, pero no significa automáticamente una inundación
Uno de los elementos que deberá seguirse durante los próximos meses será la evolución de El Niño.
El fenómeno se encuentra plenamente instalado y, de acuerdo con los datos mencionados, existe una probabilidad del 100% de que continúe durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026.
Además, para la primavera se espera una mayor probabilidad de precipitaciones sobre la Mesopotamia.
Paoli explicó que El Niño podría intensificarse especialmente hacia fines de octubre y noviembre, aunque remarcó una diferencia fundamental: la presencia del fenómeno no implica necesariamente que el Paraná vaya a registrar una crecida de gran magnitud.
Todo dependerá de cómo evolucionen las lluvias sobre la enorme cuenca que alimenta al río, especialmente en Brasil y Paraguay.
Con información de El Litoral, el especialista explicó que el volumen de agua que llega desde esas regiones termina concentrándose aguas arriba y permite anticipar posteriormente lo que puede ocurrir en Santa Fe.
Corrientes, la alarma que hay que mirar
Para Paoli, quienes quieran seguir de cerca una eventual crecida tienen un punto de referencia fundamental: Corrientes.
En esa zona confluyen los aportes del Alto Paraná y del río Paraguay. El volumen que pasa por el área Corrientes-Resistencia permite comenzar a dimensionar la cantidad de agua que luego avanzará hacia el tramo medio.
La ventaja para Santa Fe es que existe un tiempo de traslado de la onda de crecida.
Según explicó el especialista, entre Corrientes y esta zona puede existir un desfasaje aproximado de entre 10 y 15 días, dependiendo de las características que presente la onda.
Ese margen permite anticipar parcialmente el comportamiento del río, aunque Paoli aclaró que el seguimiento debe comenzar incluso antes, observando la evolución de las lluvias en la alta cuenca.
Un número para empezar a prestar atención
Otro dato importante no está solamente en la altura del río, sino en el caudal.
El Paraná tiene un caudal medio cercano a los 17.000 metros cúbicos por segundo.
Durante la histórica crecida de 1982-1983 llegó aproximadamente a los 60.000 metros cúbicos por segundo.
Paoli señaló que cuando el Paraná supera los 40.000 metros cúbicos por segundo comienzan a presentarse crecidas que pueden considerarse medianamente importantes y que requieren una atención mucho mayor.
Por eso, además de observar cuánto marca el hidrómetro, resulta fundamental seguir el volumen de agua que circula aguas arriba.
Una pequeña onda de crecida
El aumento que actualmente se percibe en Santa Fe responde a una pequeña onda de crecida que no se manifiesta de la misma manera en todo el Paraná.
Paoli explicó que esa onda se encuentra aproximadamente desde Esquina hacia esta región, mientras que desde Corrientes hacia abajo ya se observaba una pequeña tendencia descendente.
Ese comportamiento permite entender por qué el río puede crecer en Santa Fe sin que necesariamente exista detrás una gran masa de agua avanzando desde el norte.
Además, los pronósticos hidrológicos de corto plazo mencionados por el especialista no proyectaban que el río superara los 4 metros en los siguientes siete a diez días.
Prepararse antes de que aparezca el problema
Más allá de que actualmente no existe una situación comparable con las grandes crecidas históricas, Paoli puso especial énfasis en la prevención.
Santa Fe tiene una configuración hídrica particular por la presencia del Paraná, el Salado, la laguna Setúbal y extensas áreas vinculadas con los valles de inundación.
Por ese motivo, consideró fundamental que cada localidad conozca sus mapas de riesgo y mantenga preparados los mecanismos de respuesta.
El especialista diferenció cuatro etapas frente a una emergencia hídrica: prevención, preparación, respuesta y reparación.
Según explicó, todo lo que pueda realizarse durante las primeras dos etapas reduce posteriormente los costos y las dificultades que aparecen cuando llega el momento de responder ante una crecida.
Seguir el río, sin generar alarma
El escenario actual requiere atención, pero no alarma.
El Niño continuará durante la primavera y las lluvias aguas arriba serán determinantes para conocer la evolución futura del Paraná.
Por ahora, Santa Fe se mantiene con niveles correspondientes a aguas medias y lejos de las grandes marcas históricas.
La referencia más importante estará varios kilómetros al norte: si los caudales aumentan significativamente en Corrientes, Santa Fe contará con varios días para prepararse.
La clave, según Paoli, será entonces seguir tres variables: las lluvias en la alta cuenca, los caudales que llegan a Corrientes y la evolución posterior del río hacia el tramo medio.


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