
Santa Fe le gana a la inflación nacional, pero la canasta básica no da respiro
Redacción
Así lo informó el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec), que señaló que la variación acumulada en lo que va del año ya alcanza el 14,3%, y la interanual escala hasta el 43,4%. El dato puede parecer moderado si se lo compara con los picos de meses anteriores, pero debajo del promedio se esconden subas sensibles que golpean el bolsillo cotidiano.
Vivienda, salud y recreación: los aumentos que más se sintieron
El rubro que lideró el alza fue “Vivienda y servicios básicos”, con un incremento del 3,3%, traccionado por los alquileres, que volvieron a pegar el salto con un 5,1%. También se destacaron las subas en atención médica y medicamentos (+2,2%), y actividades recreativas (+1,8%), un lujo cada vez más difícil de sostener para muchas familias.
En paralelo, la indumentaria subió 1,7%, la educación 1,6% y los alimentos y bebidas aumentaron 1,2%, con algunos productos esenciales que se escaparon del promedio.
Pan, carne y café arriba; la lechuga, en caída libre
Dentro del rubro alimentos, varios ítems registraron incrementos preocupantes: el pan tipo mignon aumentó 5,4%, la carne picada especial 3,2%, los huevos 3,5%, el queso crema 3,2% y el café molido 4%.
Como contrapeso, la lechuga registró una baja brusca del 41,1%, el tomate retrocedió 3,2% y la naranja cayó 8,7%. Sin embargo, estos productos no alcanzaron a compensar la suba de los alimentos de consumo diario.

Una inflación que baja, pero no alcanza
Si bien el 1,4% de mayo representa una cifra contenida, los aumentos acumulados en sectores esenciales como la vivienda (+94,4% interanual), educación (+72,9%) y salud (+57,8%) reflejan que el proceso inflacionario todavía tiene impactos profundos.
El Ipec recordó que el IPC mide la variación de precios de una canasta de bienes y servicios de consumo habitual. Es el termómetro del costo de vida y la brújula para paritarias, subsidios y decisiones de política pública. Pero en la calle, lo que pesa no es tanto el índice general, sino el precio del pan, el alquiler y los remedios.
Por eso, aunque los números bajen, la realidad se mide en la góndola. Y ahí, la recuperación todavía no se ve.


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