
El superávit comercial se achica y pone presión sobre el plan económico
Redacción
Argentina cerró julio con un superávit comercial de US$ 988 millones, el vigésimo mes consecutivo en terreno positivo. Sin embargo, el saldo acumulado entre enero y julio fue de US$ 3.750 millones, lo que representa una caída del 69% respecto al mismo período de 2024.
El dato preocupa al equipo económico porque el superávit es una de las principales fuentes de dólares para sostener la estabilidad cambiaria, financiar importaciones de insumos clave y cumplir compromisos externos.
El freno en las exportaciones es uno de los factores que explican la merma. Las ventas al exterior crecieron solo 4,6% interanual en los primeros siete meses, mientras que las importaciones treparon 31,7%, impulsadas por la compra de vehículos, bienes de capital y bienes de consumo.
En julio, las exportaciones alcanzaron US$ 7.727 millones con mejoras en productos primarios —sobre todo maíz, harina y aceite de soja— pero con una caída de precios en combustibles y energía. Las importaciones sumaron US$ 6.738 millones, con un fuerte aumento en cantidades pese a la baja de precios.
El capítulo energético mostró un respiro al dejar un superávit de US$ 122 millones, gracias a menores compras de gas y gasoil, aunque las exportaciones también se redujeron.
El desafío para los próximos meses será sostener el ingreso de divisas en un escenario donde la demanda interna sigue traccionando importaciones. Si las exportaciones no logran despegar con mayor fuerza, el margen de maniobra del Gobierno para mantener el equilibrio externo será cada vez más estrecho.


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