
El empleo industrial volvió a caer y acumula diez meses en retroceso a nivel nacional
Redacción
El empleo industrial volvió a dar señales de alarma en agosto, marcando otro mes de caída dentro de una tendencia que ya suma diez meses consecutivos en terreno negativo. Los datos elaborados por el sector fabril muestran que la cantidad de trabajadoras y trabajadores registrados continúa reduciéndose, en un contexto donde la actividad productiva no logra repuntar y la demanda interna mantiene niveles acotados.
El informe señala que, respecto de julio, la industria perdió 3.141 puestos registrados y que la variación interanual marcó una contracción del 1,4 %. La curva descendente confirma un deterioro sostenido del mercado laboral manufacturero, que encadena varios meses de retroceso sin señales de recuperación inmediata.
Según el análisis sectorial, la reducción del empleo se siente con distinta intensidad según la rama productiva, pero la foto general revela un panorama homogéneo: menor ritmo de incorporación, freno en nuevas contrataciones y un aumento de los procesos de desvinculación acordada en empresas que buscan ajustar costos ante la baja de actividad.
La provincia de Santa Fe —uno de los polos industriales más relevantes del país— figura entre los distritos más afectados por el deterioro laboral. La situación es especialmente compleja en rubros metalmecánicos, maquinaria agrícola, alimentos y autopartes, donde varias firmas sostienen esquemas de producción reducida o alternada.
Las empresas, advierten, operan con altos costos financieros y presión impositiva, condiciones que desalientan la generación de nuevos puestos. A este escenario se suman las dificultades derivadas de la caída del consumo, que impacta de manera directa en sectores intensivos en mano de obra.
En paralelo, el empleo eventual y las modalidades temporarias muestran un retroceso mayor que la planta permanente, lo que evidencia que las industrias recurren cada vez menos a personal contratado para picos de producción.
El informe también refleja que la masa salarial real continúa bajo presión: aun con recomposiciones graduales, el poder adquisitivo no logra recuperar lo perdido frente a la inflación acumulada del último año. Esto afecta de manera directa la capacidad de consumo y retroalimenta la caída de la demanda interna, una de las principales preocupaciones de las plantas fabriles.
Aunque algunos rubros vinculados a exportaciones muestran mejores indicadores —particularmente agroindustria y determinados segmentos de químicos y biocombustibles—, su dinamismo no alcanza para compensar la caída generalizada del mercado interno.
Los analistas advierten que, sin una mejora sostenida de la actividad y sin condiciones más estables para la inversión productiva, será difícil revertir la tendencia negativa en el empleo industrial en los próximos meses.


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