
Ganadores y perdedores del boom mundialista
Redacción“El avance de la Selección en el Mundial vuelve a demostrar que el fútbol tiene capacidad para modificar, aunque sea de manera transitoria, los patrones de consumo. El entusiasmo de los partidos concentra el gasto en rubros vinculados al entretenimiento, la gastronomía, la electrónica, la indumentaria deportiva y los viajes, mientras otros sectores quedan relegados porque las familias reasignan un presupuesto que sigue siendo limitado”, detalló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. Impacto del Mundial en los Medios:
La final entre Argentina y Francia en Qatar 2022 fue la final más vista de la historia: 1.500 millones de personas siguieron el partido en todo el mundo. En Argentina, el rating combinado de TV Pública y TyC Sports alcanzó 66,1 puntos, pero el camino hasta ahí fue en crescendo: el debut ante Arabia Saudita marcó 55,5 y cada instancia eliminatoria empujó el número hacia arriba. Para 2026, las proyecciones indican una final en torno a los 54,6 puntos de rating televisivo, menos que en Qatar. El dato, sin embargo, subestima la realidad: este año el Mundial se puede seguir en hasta 9 pantallas —señales de aire, cable y plataformas de streaming—, lo que fragmenta la medición pero amplía el alcance. Más gente mirando significa, también, más economía en movimiento.
El Mundial mueve sectores enteros. La industria cervecera es el caso más estudiado: según Jefferies, el torneo sumará 1.000 millones de pintas extra al consumo global, un incremento del 3% durante las semanas de competencia. El delivery explota en la hora previa a cada partido —+148% en pedidos, según Picker Radar— y las ventas de televisores treparon un 70% en junio respecto a meses anteriores, de acuerdo a referentes del sector. La camiseta argentina se perfila como la más vendida del torneo: EuroAmericas proyecta 2,7 millones de unidades. En Google Trends, “antena digital” y “bandera argentina” alcanzaron índice 100 —pico máximo— el 16 de junio, el día del debut. Y el tráfico de internet en Argentina creció un 30% respecto a un día normal en ese mismo horario, según CABASE. Hasta las figuritas de Panini se revalorizan: la de Messi llegó a cotizarse hasta $50.000 en el mercado informal.

La Selección también deja otros consumos en el banco de suplente
Sin embargo, el Mundial también tiene perdedores. El cine, que ya arrastraba una caída del 45% en la primera semana de 2026, registró un -17% adicional respecto a la semana previa al debut argentino. El teatro no tiene números oficiales, pero el dato de color lo dice todo: muchas salas optaron por transmitir los partidos en vez de dar funciones. Los supermercados no pierden ventas, las redistribuyen: el consumo se adelanta a la mañana y las horas previas, y durante el partido la actividad en cajas cae a mínimos. Uber y los remises trazan una curva en U —pico antes del partido, parálisis durante, recuperación al pitazo final. Y Mercado Libre marcó su índice de búsqueda más bajo en doce meses durante la semana del debut: 61 sobre 100, un 10% por debajo de la semana anterior, según Google Trends.
La conclusión es simple: mientras Argentina juega, la economía no desaparece. Se reorganiza. Los sectores que ganan no lo hacen por casualidad —responden a un comportamiento colectivo predecible, medible y que se repite mundial tras mundial. Los que pierden tampoco son víctimas: son el costo de que un país entero decida, por noventa minutos, hacer una sola cosa. La pregunta relevante no es si el Mundial impacta en la economía. Es cuánto más grande será ese impacto si Argentina llega a la final. El rating proyectado para ese partido es de 54,6 y la audiencia global podría acercarse a los 1.500 millones de Qatar, o superarlos. Cada fase que Argentina avanza no suma espectadores: los multiplica. Y con ellos, todo lo demás.
“Más que un aumento general del consumo, el efecto Mundial suele provocar un corrimiento del gasto hacia las categorías que capitalizan el clima de celebración. En un contexto económico desafiante, el torneo genera ganadores claros, pero también perdedores que ven caer sus ventas durante las semanas de mayor intensidad futbolera. Las ventas de los rubros favorecidos suelen acelerarse con cada triunfo y alcanzan su nuevos picos en cada avance de fase de la selección nacional argentina”, expresó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market.



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