
La agroindustria sostiene más de 4,3 millones de empleos y proyecta sumar otros 850.000 en una década
RedacciónEl relevamiento de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), basado en el análisis de 20 cadenas agroindustriales, 82 ramas de actividad y 252 actividades económicas vinculadas al sector, dimensiona el aporte de la agroindustria al mercado laboral argentino y permite identificar cómo se distribuye el empleo entre producción, industria, comercialización, transporte y servicios asociados.
Según el informe, las cadenas agroindustriales generan 4.332.114 puestos de trabajo en Argentina, equivalentes a más del 23% del empleo privado nacional. En otras palabras, dos de cada diez personas ocupadas en el sector privado trabajan directa o indirectamente en actividades vinculadas al agro.
Cómo se distribuye el empleo agroindustrial
Fiorella Savarino, economista de FADA, destacó que estos datos permiten comprender que el empleo agroindustrial trasciende ampliamente el trabajo en el campo. «Si se analiza al interior, ese dato permite mirar al empleo agro más allá del campo». La producción primaria concentra el 34% de los puestos de trabajo, la comercialización el 27% y la industria el 21%. El resto se distribuye entre transporte y logística, con el 9%, además de otros servicios vinculados al funcionamiento de las cadenas, que representan otro 9%, incluyendo insumos, bienes de capital, servicios financieros, seguros, actividades inmobiliarias, jurídicas y contables.
«Hay empleo tanto en la siembra y la cosecha como en la fábrica, el depósito, el camión, el supermercado, el estudio contable o la empresa que fabrica una máquina agrícola», agregó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.
Las cadenas que más puestos de trabajo concentran
El informe también muestra la fuerte presencia territorial de la actividad. Las cadenas agrícolas, entre las que se encuentran soja, maíz, trigo, girasol y otros cereales y oleaginosas, concentran el 32% del empleo agroindustrial. Las economías regionales aportan el 29%, mientras que las cadenas cárnicas y la actividad láctea representan el 23% de los puestos de trabajo.
La vinculación con cada región se refleja en producciones características como la lana ovina en la Patagonia, los vinos en Cuyo, la caña de azúcar en el NOA, la yerba mate en el NEA o los cereales en la región pampeana.
Entre las actividades que más trabajo generan, la cadena de carne vacuna ocupa el primer lugar con más de 519.000 puestos laborales. Le siguen las cadenas de frutas, verduras y legumbres con más de 462.000 empleos, mientras que la soja aporta alrededor de 446.000 puestos. Más atrás aparecen el trigo con unos 440.000 empleos y el maíz con aproximadamente 258.000. En conjunto, estas cinco cadenas concentran cerca de la mitad del empleo generado por la agroindustria argentina.
La carne vacuna, un ejemplo de la diversidad laboral
La cadena bovina constituye uno de los ejemplos más representativos de la diversidad laboral que caracteriza al sector. Además de los productores ganaderos, involucra investigadores, veterinarios, trabajadores de feedlots, operarios de frigoríficos, transportistas, distribuidores y comerciantes.
«Hay investigación y cuidados médicos para la cría y reproducción. Están los trabajadores de los feedlot y frigoríficos y los carniceros», señalaron desde FADA.
Proyectan más de 850.000 nuevos empleos
De acuerdo con las estimaciones de la entidad, las cadenas agroindustriales podrían sumar más de 850.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos diez años, una cifra equivalente a aproximadamente la mitad de la población actualmente desocupada.
«En diez años, las cadenas de granos y carnes podrían crear unos 830 mil empleos extras, desde la producción primaria, la industrialización, comercialización y transporte», afirmó Pisani Claro.
Savarino explicó que esa expansión estaría asociada a un incremento de alrededor de 70 millones de toneladas en la producción de granos. Parte de ese volumen tendría como destino la exportación, mientras otra porción abastecería actividades de agregado de valor dentro del mercado interno.
El maíz destinado a alimentación animal impulsaría la producción de carnes porcina, aviar y vacuna, además de bioetanol, mientras que la soja contribuiría a la elaboración de biodiésel.
Granos, carnes y biocombustibles
Según las proyecciones, el crecimiento de la producción de cereales y oleaginosas generaría unos 430.000 nuevos puestos de trabajo, a los que se sumarían otros 425.000 vinculados con las cadenas cárnicas y los biocombustibles.
«Estos números no son tan lejanos, cuando analizamos qué pasó entre 2020 y 2025. En esos años, se crearon 480 mil nuevos empleos en las cadenas agroindustriales, unos 80 mil empleos por año, empujados principalmente por la cadena de carne vacuna, soja, trigo, girasol y el sector lácteo», sostuvo Savarino.
Fuente: FADA.


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