
El privilegio de pensar por uno mismo
Redacción
En cada palabra que se publica, en cada pregunta que se formula, en cada silencio que se elige romper, el periodismo respira. Hoy, como cada 7 de junio, se celebra el Día del Periodista en la Argentina, pero más que una efeméride, es una oportunidad para volver a lo esencial: a ese compromiso con la verdad, con la ética, con la libertad de pensamiento.
La fecha remite al nacimiento de La Gazeta de Buenos Aires, en 1810, cuando Mariano Moreno entendió que el pueblo debía estar informado para poder ser verdaderamente libre. Más de dos siglos después, aquella necesidad se mantiene intacta, aunque el escenario cambió, y con él, las herramientas. Pero hay algo que no puede ni debe cambiar: la identidad de quien comunica.
En Rafaela y en cada rincón de nuestra región, el periodismo se ejerce con pasión, con esfuerzo, muchas veces en contextos difíciles, pero también con una convicción que se sostiene a pesar de todo. Hay distintas voces, enfoques, estilos y posicionamientos ante una misma realidad. Y eso está bien. Esa diversidad no es una amenaza: es una riqueza.
La subjetividad es parte inevitable del oficio. Nadie mira el mundo sin historia, sin valores, sin vivencias personales. Lo que no puede perderse jamás —ni por conveniencia, ni por presión, ni por moda— es la honestidad intelectual. La lealtad con uno mismo y con la comunidad que confía en lo que se dice o se calla. Porque el periodismo no se trata de agradar, sino de informar; no de repetir, sino de pensar.
Decía Voltaire: “Piensa por ti mismo y deja que otros gocen del privilegio de hacerlo también”. Ese principio debería estar grabado en la conciencia de cada periodista. Pensar por uno mismo implica animarse a cuestionar, a buscar, a contrastar. A no dejarse arrastrar por la marea del facilismo o la complacencia. A ser incómodo, si hace falta, pero nunca indiferente.
A quienes ejercen este oficio en el pago chico, con sus aciertos y errores, con sus diferencias y matices, vaya hoy un reconocimiento sincero. Porque más allá del medio, del formato o del nombre, lo que importa es que en cada voz haya convicción, en cada dato haya responsabilidad, y en cada opinión, una identidad que no se negocia.
Feliz día a todas y todos los periodistas. Que nunca nos falte el coraje de pensar, ni la humildad de escuchar.


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