
El agro argentino paga más y gana menos: el “doble castigo” que lo deja fuera de juego frente al mundo
Redacción
El campo argentino vuelve a quedar en evidencia frente a sus competidores internacionales. Según un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, elaborado por los economistas Tobías Lucero y Franco Artusso, el agro nacional sufre un “doble castigo”: insumos más caros y precios de venta más bajos a causa de los derechos de exportación.
La investigación, que comparó costos agrícolas entre Argentina, Brasil, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay, muestra que en la mayoría de los 13 productos relevados —fertilizantes, herbicidas, fungicidas, transporte, combustibles y maquinaria—, Argentina resulta más cara en dólares.
En concreto, los costos son más elevados en 11 de los 13 productos frente a Brasil, Uruguay y Paraguay, y en 7 de los 13 frente a Estados Unidos.
Según publicó Infocampo, el estudio revela que los tractores son en promedio un 31% más caros que en el resto de la región, mientras que los combustibles cuestan un 3% más y los herbicidas un 8,2% más. Solo los fungicidas se ubican por debajo del promedio, con un precio 7,8% más bajo que el de los países vecinos.
Distorsiones que restan competitividad
Los especialistas del IERAL señalan que el problema no se limita al tipo de cambio o a las retenciones. En el país, los costos de producción están inflados por un entramado de distorsiones, entre ellas:
Restricciones cambiarias persistentes.
Cargas impositivas acumulativas.
Altos costos logísticos y laborales.
Escala operativa reducida y alta incertidumbre económica.
“Estos elementos impiden que funcionen plenamente los mecanismos de competencia y arbitraje de precios, restando competitividad a toda la cadena”, explican los autores.
En ese contexto, remarcan que los desafíos ya no son solo macroeconómicos, sino microeconómicos y estructurales, vinculados a cómo funcionan los mercados y las regulaciones locales.
Un esquema que encarece sin compensar
El informe advierte que impuestos como Ingresos Brutos o las tasas municipales sobre facturación, que no existen en otros países competidores, terminan generando un “impuesto sobre impuesto”, que se traslada a los precios finales.
De acuerdo con los analistas, sustituir este tipo de tributos por sistemas más neutrales —como el IVA— y simplificar la estructura impositiva y laboral sería clave para acortar la brecha de costos con los países que compiten en el mercado global.
Sin embargo, el problema principal continúa siendo el mismo: las retenciones.
“Los productores argentinos reciben precios efectivos mucho menores por sus granos, mientras sus competidores exportan sin impuestos. Así, el agro nacional enfrenta una ecuación desequilibrada: costos más altos y precios más bajos”, concluyen los economistas.
Superar este “doble castigo” —como lo definió Infocampo— aparece como una de las condiciones necesarias para que el agro argentino pueda recuperar competitividad y aprovechar su enorme potencial productivo.


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