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Suspensiones en alza y señales de alarma en la industria santafesina

Santa Fe atraviesa un nuevo deterioro en el entramado productivo: más empresas activaron procedimientos preventivos y ya son miles los trabajadores alcanzados. La preocupación se extiende a toda la región y el sector empresario advierte que la crisis podría profundizarse.

Info. General30/11/2025RedacciónRedacción
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La dinámica industrial de la provincia volvió a encender luces rojas en las últimas semanas. El Ministerio de Trabajo santafesino confirmó que el número de suspensiones laborales crece de manera sostenida y que, actualmente, alrededor de 3.400 trabajadores se encuentran bajo procedimientos amparados en el artículo 223 bis. La cifra evidencia un nuevo recrudecimiento de la crisis que atraviesan distintos sectores productivos.

El secretario de Trabajo de Santa Fe, Julio Genesini, explicó que la situación retomó una tendencia ascendente tras varios meses de amesetamiento: “En los últimos meses la tendencia se intensificó y hoy tenemos 46 empresas con suspensiones activas, especialmente en la zona sur de la provincia”. Dentro de ese universo, 17 corresponden al rubro metalúrgico, una de las ramas históricamente más dinámicas y con mayor peso en el empleo manufacturero.

El funcionario recordó que, durante el año pasado, la provincia llegó a tener casi 11.000 trabajadores suspendidos y entre 80 y 85 compañías atravesando procedimientos preventivos. Si bien algunos sectores lograron una recuperación paulatina durante 2024 y 2025, la mejora no alcanzó para evitar un nuevo retroceso.

Genesini señaló que el 223 bis sigue siendo la herramienta más utilizada para “amortiguar” la caída de actividad: “Las empresas optan por este mecanismo porque reduce la carga laboral al no pagarse las contribuciones patronales y permite abonar una suma no remunerativa. Desde inicios de 2024 ha sido una alternativa viable para preservar puestos de trabajo”.

Un presente complejo y señales preocupantes

La dinámica industrial de la provincia volvió a encender luces rojas en las últimas semanas. El Ministerio de Trabajo santafesino confirmó que el número de suspensiones laborales crece de manera sostenida y que, actualmente, alrededor de 3.400 trabajadores se encuentran bajo procedimientos amparados en el artículo 223 bis. La cifra evidencia un nuevo recrudecimiento de la crisis que atraviesan distintos sectores productivos.

El secretario de Trabajo de Santa Fe, Julio Genesini, explicó que la situación retomó una tendencia ascendente tras varios meses de amesetamiento: “En los últimos meses la tendencia se intensificó y hoy tenemos 46 empresas con suspensiones activas, especialmente en la zona sur de la provincia”. Dentro de ese universo, 17 corresponden al rubro metalúrgico, una de las ramas históricamente más dinámicas y con mayor peso en el empleo manufacturero.

El funcionario recordó que, durante el año pasado, la provincia llegó a tener casi 11.000 trabajadores suspendidos y entre 80 y 85 compañías atravesando procedimientos preventivos. Si bien algunos sectores lograron una recuperación paulatina durante 2024 y 2025, la mejora no alcanzó para evitar un nuevo retroceso.

señaló que el 223 bis sigue siendo la herramienta más utilizada para “amortiguar” la caída de actividad: “Las empresas optan por este mecanismo porque reduce la carga laboral al no pagarse las contribuciones patronales y permite abonar una suma no remunerativa. Desde inicios de 2024 ha sido una alternativa viable para preservar puestos de trabajo”.

Un presente complejo y señales preocupantes

El panorama nacional también golpea de lleno a la industria santafesina. Esta semana, el anuncio de 220 despidos en Whirlpool se sumó a otros recortes que afectan directamente al entramado productivo del país. En esta línea, UNO Santa Fe aportó datos adicionales que ubican a la provincia entre las más expuestas al impacto del nuevo ciclo económico y al incremento de suspensiones registrado en los últimos meses.

Desde la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), el diagnóstico fue contundente. El secretario de la entidad, Walter Andreozzi, advirtió que “la tormenta viene”, en referencia a la combinación de dos factores que, según subrayó, seguirán condicionando el horizonte inmediato: la apertura de importaciones y la caída de la demanda interna.

El dirigente mencionó con preocupación los casos recientes de Cramaco y Essen, cuyos recortes afectaron a plantas ubicadas en Sastre y Venado Tuerto. En ambas localidades se registraron alrededor de 30 despidos, un golpe sensible para comunidades donde cada puesto laboral tiene un peso decisivo.

Mirada hacia adelante

Para el sector industrial santafesino, las expectativas no son alentadoras. Andreozzi señaló que el último resultado electoral confirmó que no habrá cambios en el rumbo económico, al menos en el corto y mediano plazo. “No vemos señales de que el escenario vaya a modificarse. La situación preocupa y mucho”, afirmó.

Los casi 300 despidos acumulados entre Santa Fe y Buenos Aires en los últimos días hacen visible una situación que antes avanzaba de manera silenciosa, a través de retiros voluntarios o acuerdos individuales.

Mientras tanto, tanto el Gobierno provincial como los representantes industriales coinciden en un punto: la prioridad es preservar los puestos de trabajo en un contexto marcado por la incertidumbre económica y un nivel de actividad que continúa bajo presión.

El panorama nacional también golpea de lleno a la industria santafesina. Esta semana, el anuncio de 220 despidos en Whirlpool se sumó a otros recortes que afectan directamente al entramado productivo del país. La provincia entre las más expuestas al impacto del nuevo ciclo económico y al incremento de suspensiones registrado en los últimos meses.

Desde la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), el diagnóstico fue contundente. El secretario de la entidad, Walter Andreozzi, advirtió que “la tormenta viene”, en referencia a la combinación de dos factores que, según subrayó, seguirán condicionando el horizonte inmediato: la apertura de importaciones y la caída de la demanda interna.

El dirigente mencionó con preocupación los casos recientes de Cramaco y Essen, cuyos recortes afectaron a plantas ubicadas en Sastre y Venado Tuerto. En ambas localidades se registraron alrededor de 30 despidos, un golpe sensible para comunidades donde cada puesto laboral tiene un peso decisivo.

Mirada hacia adelante

Para el sector industrial santafesino, las expectativas no son alentadoras. Andreozzi señaló que el último resultado electoral confirmó que no habrá cambios en el rumbo económico, al menos en el corto y mediano plazo. “No vemos señales de que el escenario vaya a modificarse. La situación preocupa y mucho”, afirmó.

Los casi 300 despidos acumulados entre Santa Fe y Buenos Aires en los últimos días hacen visible una situación que antes avanzaba de manera silenciosa, a través de retiros voluntarios o acuerdos individuales.

Mientras tanto, tanto el Gobierno provincial como los representantes industriales coinciden en un punto: la prioridad es preservar los puestos de trabajo en un contexto marcado por la incertidumbre económica y un nivel de actividad que continúa bajo presión.

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