
Dos décadas de una triste historia que sigue afectando a la carne
RedacciónFue de golpe e inesperado, como cada vez que nos sorprendieron en el campo con golpes de los que aún no nos recuperamos.
El gobierno de Néstor Kirchner decidía cerrar las exportaciones de carne, mandaba a interceptar contenedores a los puertos, con los modos violentos que sufrimos y a los que nunca nos resignamos.
Fue el 8 de marzo de 2006 cuando comenzaba una historia triste, que aplastaba la tradición ganadera argentina, que nunca cumplió con la supuesta premisa de cuidar los precios de los alimentos.
Con la prédica de contener “la mesa de los argentinos”, la carne que en ese momento tenía un precio promedio en el mostrador de 15 pesos y jamás dejó de subir. Es lo que hoy equivale a unos 16 mil pesos, porque en este recorrido la inflación fue de más del 112 mil por ciento, no a causa del campo y la producción agroindustrial, sino por motivos tan simples como las pésimas decisiones políticas que nunca se detuvieron.
Se estima que lo que comenzó abruptamente en 2006, se llevó más de 12 millones de cabezas de ganado, más de 12 mil empleos en frigoríficos y una retirada de la actividad de una cifra aproximada a los 80 mil productores, siendo el momento de mayor contracción en la ruralidad, que hoy sigue mostrándose en cada tapera y en el deterioro de la vida socio-económica del interior del país.
Lo que empezó con la carne, siguió luego con cada uno de los sectores productivos, un estrangulamiento que tuvo su corolario con los Derechos de Exportación, sobre los que se regodearon los sucesivos gobiernos del principio de este siglo, justificándola en medio de aplaudidores diciendo que “no es una medida fiscalista, sino que tiende a la reconversión productiva y que tiende a la distribución del ingreso”.
El cuento se dijo de mil formas, la perorata sobre los alimentos económicos, no fue lograda más que por la fuerza, con programas como “Carne para todos”, donde se obligaba a cubrir los costos de faena, logística y distribución a las empresas cárnicas, para abonar una campaña política velada, que no hizo más que transformarnos en un país empobrecido y con una clase media cada vez más reducida.
La carne al consumidor intenta recuperar su valor en el último tiempo, corre la carrera para pagar el costo de producción que le demanda un ciclo de cría, aunque los salarios nunca terminen de llevar el mismo ritmo o la inflación no deje de ser un tema cotidiano.
Es cultura y tradición, es un alimento fundamental. Sabemos desde el campo lo que significa, pero no podemos seguir perdiendo detrás de cada parición. Ahora que tenemos la oportunidad de volver al mundo con más fuerza, llevando siempre el honor de la carne argentina, tenemos que dejar de entretenernos en discusiones infructuosas, sin descuidar el mercado interno.
Seguimos padeciendo las consecuencias, continuamos reclamando volver a trabajar en condiciones que nos permitan competir con nuestros vecinos, los que crecieron por nuestro deterioro, con casos ejemplares como el de Paraguay, Brasil y Uruguay.
La carne es sinónimo de la Argentina, la producción y el trabajo rural está en la base de un país que busca superarse, la historia es triste, pero es momento de recuperarse y no volver nunca atrás.


Cómo se trabajará el 23 y 24 de marzo: diferencias entre día no laborable y feriado

Exportaciones santafesinas arrancaron el año en alza y superaron los U$S 2.300 millones

Cómo se trabajará el 23 y 24 de marzo: diferencias entre día no laborable y feriado

Entró como si nada y se llevó una bicicleta: otra vez, accesos sin seguridad

Disparos contra una vivienda: investigan un ataque a balazos en la noche

Recuperaron 161 cabezas de ganado tras una denuncia impulsada por un influencer agropecuario




