El "caso Sodecar" llegó a los medios nacionales y crece la preocupación.

Nota de La Nación
Las restricciones a las importaciones impuestas por el Gobierno están causando estragos en la cadena de suministros en el sector productivo local. Desde hace meses que distintas empresas vienen alertando sobre la imposibilidad de hacerse de insumos para trabajar en sus industrias, donde el sector alimentaria no es ajeno.
La industria santafesina afirmó que peligra la producción de salchichas de viena, un 40% de todos sus procesos, por falta de tripas artificiales
En la localidad santafesina de Rafaela se encuentra el frigorífico Sodecar que elabora salazones, chacinados y fiambres. Si bien desde hace mucho tiempo que esta planta trabaja, hace 25 años que industrializa con ese nombre.
Con el objetivo de crecer en capacidad operativa, el ejercicio pasado los directivos de la firma invirtieron más de $350 millones para la mejorar la infraestructura y este año, antes de que se conociera la medida del Banco Central, pensaban volcar nuevamente ese mismo monto, apuntando a triplicar la capacidad (como la construcción de secadores de jamones crudos y salames y ampliaciones generales en la fábrica) pero, ante esa nueva realidad macroeconómica decidieron achicar esa cifra y que sean solo $200 millones. En ese ejercicio pasado, industrializaron unas 18.000 toneladas de productos, aunque este año dudan en alcanzarlo.
“Estamos desesperados, nuestra situación es crítica. Con las restricciones a la importación, hay insumos que están al límite, como las tripas artificiales que se traen de Brasil o Estados Unidos, que por una cuestión de escala no se fabrican en el país. También tenemos problemas con los aditivos de soja que vienen de Brasil para emulsiones, el nitrito, los colorantes y saborizantes, hasta los clips para las piezas envasadas al vacío“, contó a LA NACION, Rubén Burkett, gerente general de la compañía.