
La yerba mate atraviesa tensiones productivas: cae el procesamiento, sube el consumo y se agrava la crisis de los productores
Redacción
El mercado de la yerba mate transita un 2025 marcado por contrastes. Mientras el consumo interno y las exportaciones exhiben dinamismo, los productores enfrentan uno de los peores escenarios de los últimos años, con precios atrasados, costos muy por encima de lo que reciben y un sistema de pagos cada vez más extendido.
Entre enero y octubre se procesaron 867,3 millones de kilos de hoja verde, lo que implica una caída del 10,5% interanual, influida en parte por la cosecha récord de 2024. Aun así, el registro se ubica 2% por encima del mismo período de 2021, el segundo mejor año del período analizado. Considerando el coeficiente productivo —3 kilos de hoja para 1 kilo de yerba lista para consumo—, en estos diez meses se obtuvieron 289,1 millones de kilos de yerba mate molida.
El consumo repunta, pero no recupera niveles previos
A tono con una desaceleración en la pérdida del poder adquisitivo, el consumo interno subió 6,1% interanual, pasando de 215,9 a 229,1 millones de kilos. Sin embargo, sigue 3,3% por debajo del mismo período de 2023, cuando se habían registrado 237 millones.
Solo en octubre se consumieron 22 millones de kilos, lo que representa caídas del 5,4% intermensual, 2,9% interanual y casi 12% respecto de octubre de 2023.
Exportaciones en alza y nuevos mercados
La yerba mate argentina continúa ganando presencia en el exterior. Las exportaciones crecieron 31,7% interanual y 43,8% frente al promedio 2019-2024, impulsadas por la apertura de nuevos mercados y la difusión global del mate asociada al deporte.
Siria sigue siendo el principal destino, seguido por Chile, España y Estados Unidos. Lo exportado entre enero y octubre equivale al 14,5% de la producción nacional.
Importaciones: mínimas, pero en aumento
El ingreso de yerba desde otros países creció 1,3% interanual y 125,4% respecto a 2023, explicado por la demanda interna. El 70,3% proviene de Brasil y el 29,3% de Paraguay, mayormente yerba molida lista para consumo.
Aun con ese incremento, las importaciones representan apenas el 4,7% de la producción nacional.
Un productor asfixiado: cobra menos que el costo
La situación en la base de la cadena es crítica.
En octubre, el precio máximo pagado al productor fue de $265 por kilo de hoja verde, pero el costo real para producir —según el INYM— asciende a $424, sin incluir impuestos ni margen de ganancia.
El diferencial marca una pérdida mínima de $159 por kilo, equivalente al 60% de lo que recibe el productor.
A esto se suma un esquema de pagos cada vez más dilatado: solo el 50% se abona al momento de la entrega, mientras que el resto se paga en cuotas a 30, 60, 90 y hasta 120 días. También aumentan los cheques rechazados, lo que agrava la fragilidad financiera del sector.
Crisis profunda y advertencia: viene la “no cosecha”
La relación entre el precio que recibe el productor y el valor en góndola cayó al 16,4% en octubre, el piso más bajo desde 2019. El promedio de los últimos diez meses (17%) confirma el deterioro estructural.
Frente a este panorama, los productores yerbateros anunciaron la “no cosecha” de la zafra de verano, como medida de protesta y alerta ante un escenario que consideran insostenible: sin precios previsibles ni condiciones mínimas para cubrir costos, crece el riesgo de desinversión y caída de la oferta en el mediano plazo.


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