

La inflación en alimentos y bebidas continúa en ascenso durante el mes de abril, poniendo en jaque los esfuerzos del Gobierno nacional por contener los precios. De acuerdo al último informe de la consultora LCG, en la semana del 27 de marzo al 2 de abril, los alimentos subieron un 0,8%, y se estima que la inflación mensual del rubro supere el 3%.
Este escenario se contrapone al mensaje que el presidente Javier Milei difundió tras conocerse el índice oficial de inflación de febrero (2,4%). “Si limpiamos el efecto puntual de lo que ha pasado con la carne, la tasa de inflación hubiera sido del 1,8%”, escribió en redes, en un intento por relativizar el impacto de los aumentos. Sin embargo, los datos recientes muestran que la escalada de precios, particularmente en comestibles, no da tregua.
Según LCG, los mayores incrementos en la última semana se registraron en productos panificados, que subieron un 2,7% a nivel general, con picos del 12% en la provincia de Buenos Aires. Le siguieron los lácteos y huevos con un alza del 1,4%. Aunque la carne mostró cierta desaceleración, registró igualmente una suba del 0,7%.
Este comportamiento sostenido de los alimentos sugiere que volverán a ser uno de los factores de mayor incidencia en el índice de inflación de marzo, que aún no fue publicado por el INDEC. Consultoras privadas estiman una suba general de precios del orden del 2,2% para ese mes, cifra similar a la registrada en enero y apenas por debajo de febrero.
Salarios que resisten, pero con disparidad
En este contexto, hay una leve señal positiva en el frente laboral. Según el último informe de Bumeran, el sueldo promedio solicitado en febrero fue de $1.427.606, lo que representa una suba del 3,46% respecto al mes anterior. Esta cifra supera la inflación oficial del 2,4% registrada en ese período, mostrando una ligera recuperación del poder adquisitivo.
No obstante, el informe también señala una fuerte disparidad salarial dentro de los mismos sectores. En el nivel junior, por ejemplo, Producción, Abastecimiento y Logística es el área con mayor desigualdad. En ese rubro, un ingeniero mecánico aspira a un salario de hasta $1.700.000, mientras que en el sector de producción el promedio solicitado es de $787.500, lo que representa una diferencia del 116%.
Con una inflación aún lejos de estar controlada y precios clave en alza, el desafío para el Gobierno se mantiene: frenar la escalada sin que el impacto recaiga sobre el consumo y el poder adquisitivo de los trabajadores.


Deuda para comer: más de la mitad de los hogares se endeuda y casi el 90% no puede pagar


Advierten usurpación en dos viviendas: encontraron las casas cerradas con candados

Hay momentos en los que el silencio es obligatorio, y el Concejal Dellasanta eligió lo peor


Atacó a su familia, dejó heridos y se atrincheró con una garrafa: terminó detenido





