Preguntan, cuestionan y se van a almorzar: concejales dejaron el Informe de Gestión mientras el Ejecutivo respondía
Hay situaciones que no necesitan demasiadas explicaciones.
El Informe de Gestión existe para que los funcionarios del Ejecutivo se sienten frente a los concejales, respondan preguntas, expliquen decisiones y soporten las repreguntas de quienes tienen la responsabilidad institucional de controlar al Gobierno Municipal.
Y este viernes ocurrió algo difícil de justificar.
Mientras esa instancia continuaba, cuatro concejales opositores dejaron sus lugares para irse a almorzar.
Juan Senn, María Paz Caruso y Valeria Soltermann, de Juntos Avancemos, y Fabricio Dellasanta, de La Libertad Avanza, se retiraron cuando todavía había funcionarios dando respuestas.
Justo en ese momento se estaba desarrollando el capítulo de seguridad. Pero reducir el problema a ese tema sería quedarse corto.
Las preguntas las hicieron ellos
Durante semanas, los distintos bloques prepararon interrogantes sobre obras, gastos, servicios públicos, ambiente, salud, educación, tránsito, seguridad, funcionamiento municipal y numerosos asuntos que afectan diariamente a los rafaelinos.
Preguntar está bien. Cuestionar también.
De hecho, ésa es una parte esencial del trabajo de un concejal opositor.
Pero después hay que quedarse.
Porque controlar al Ejecutivo no consiste únicamente en redactar preguntas, presentar minutas, convocar a los medios o publicar críticas en las redes sociales.
También significa sentarse durante horas, escuchar respuestas, tomar nota, detectar contradicciones, repreguntar y exigir explicaciones cuando algo no cierra.
Eso también es trabajar.
Y para eso los ciudadanos pagan una dieta.
El almuerzo podía esperar
Nadie discute que cualquier persona necesita comer. Lo que resulta inexplicable es que el almuerzo tenga prioridad precisamente durante una de las pocas jornadas institucionales destinadas específicamente a que el Gobierno Municipal responda frente al Concejo.
No era una reunión social.
No era un acto protocolar.
No era una presentación que podían mirar después por internet.
Era el momento en que los funcionarios estaban respondiendo las preguntas que los propios concejales habían presentado.
Si la respuesta no importa lo suficiente como para quedarse a escucharla, entonces cabe preguntarse cuánto importaba realmente la pregunta.
No alcanza con mostrarse indignado después
La política local se ha acostumbrado demasiado al comunicado rápido, al video de redes, a la declaración fuerte y a la crítica instantánea.
Pero una banca requiere bastante más.
Requiere presencia.
Requiere estudio.
Requiere paciencia.
Y muchas veces requiere quedarse sentado cuando quizás sería más cómodo estar haciendo otra cosa.
Después será sencillo cuestionar que una respuesta fue insuficiente, reclamar que un funcionario no explicó determinado punto o denunciar que faltó información.
Pero para tener autoridad política a la hora de hacerlo hay una condición elemental: haber estado allí cuando el funcionario respondió.
Las bancas vacías también hablan
Los concejales perciben dietas importantes porque representan a los vecinos de Rafaela. No cobran solamente por asistir a las sesiones ordinarias ni por levantar la mano en una votación.
También cobran para controlar, estudiar expedientes, participar de comisiones y enfrentarse cara a cara con el Ejecutivo cuando corresponde pedir explicaciones.
Este viernes tenían esa oportunidad.
Y cuatro de ellos eligieron levantarse e irse a almorzar.
No importa que pertenezcan a dos espacios políticos diferentes. Precisamente por eso el cuestionamiento debe ser el mismo para todos.
No hay excusa partidaria.
No hay doble vara.
Preguntar obliga a escuchar
La oposición tiene todo el derecho del mundo a ser incómoda con el Gobierno Municipal. Incluso tiene la obligación de serlo cuando considera que existen decisiones equivocadas, gastos que deben explicarse o políticas que no funcionan.
Pero ese derecho lleva aparejada una responsabilidad.
Si uno exige respuestas, debe quedarse a escucharlas.
Si uno reclama transparencia, debe estar presente cuando se exhibe información.
Si uno cuestiona la gestión, debe aprovechar cada instancia institucional disponible para discutirla.
De lo contrario, el control corre el riesgo de transformarse solamente en una puesta en escena.
Y los vecinos de Rafaela merecen algo bastante más serio.
Porque las dietas se pagan para representar, controlar y trabajar.
El almuerzo, por una vez, podía esperar.
Lo más visto

Tragedia en Arrufó: un adolescente murió tras chocar una moto con un tren

Todo listo para los 21K Rafaela: este sábado se entregarán los kits a los participantes

Rosario: derribaron un nuevo punto de venta de drogas y ya suman 155 intervenciones en Santa Fe

Rafaela reorganiza el financiamiento de la atención primaria de la salud

Viotti endurece las multas por escapes libres y pone el foco en convivencia, respeto y seguridad vial





















