
Preocupación oficial por la alta tasa de interés: los créditos siguen siendo inaccesibles pese a la baja de tasas
Redacción
En el marco de su estrategia para enfrentar la inflación, el Gobierno anunció una reducción de la depreciación del peso, conocida como crawling peg, que pasará de un 2% a un 1% mensual a partir de febrero. Esta decisión podría ser acompañada por una nueva baja en la tasa de interés por parte del Banco Central (BCRA).
Actualmente, la tasa de referencia del BCRA se encuentra en 32% nominal anual, después de haber bajado del 35% anterior. Sin embargo, se anticipa que esta podría reducirse aún más, en un intento por equilibrar la tasa de interés, la evolución del dólar y la inflación, con el objetivo de generar certidumbre en los inversores.
La consultora 1816 estima que, junto con la baja en el crawling peg, la tasa de política monetaria podría disminuir entre un 10% y un 15%, lo que llevaría la tasa de interés a niveles cercanos al 29% o 30%.
El impacto en los créditos bancarios
El Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, se ha mostrado preocupado por el elevado costo de los créditos. A pesar de la baja en la inflación, las tasas de interés de los préstamos siguen siendo desproporcionadamente altas. En un escenario de inflación que se redujo a menos del 3% mensual, los créditos personales, prendarios y el descubierto en cuenta corriente pueden superar el 100% anual, lo que dificulta aún más el acceso a financiamiento.
Este elevado costo del crédito contrasta con el hecho de que los bancos ofrecen tasas más bajas para los plazos fijos, de alrededor del 30% anual. La disparidad en las tasas ha generado críticas desde el Gobierno, que considera que el sistema financiero no está acompañando la reducción de la inflación.
En 2024, el saldo total de los préstamos al sector privado en pesos alcanzó un récord de $54,5 billones, lo que representa un aumento del 233% interanual. No obstante, a pesar de este crecimiento, la relación de préstamos con el Producto Bruto Interno (PBI) sigue siendo baja en comparación con otros países de la región, situándose por debajo del 8%.
Los créditos personales y las tarjetas de crédito han liderado el crecimiento, con aumentos significativos en sus saldos, aunque las tasas siguen siendo muy elevadas. Los préstamos hipotecarios también han experimentado un aumento, con un incremento del 22% en diciembre.
El desafío del financiamiento en el sistema bancario
La falta de liquidez en el sistema financiero está afectando la capacidad de los bancos para otorgar más préstamos, especialmente hipotecarios. La Fundación Tejido Urbano advirtió que la cantidad de créditos hipotecarios UVA ha comenzado a caer después de un período de crecimiento sostenido, lo que refleja las dificultades de los bancos para mantener el ritmo de financiamiento debido a las restricciones de liquidez.
Ante esta situación, las entidades financieras han solicitado a las autoridades del mercado de valores que permitan la securitización de carteras, es decir, la emisión de títulos de deuda respaldados por los préstamos otorgados. Sin embargo, esta medida genera preocupaciones sobre el riesgo de un nuevo colapso financiero, similar al de la crisis de 2008, cuando la mala administración de estas herramientas provocó una crisis global.
En un contexto económico complejo, el sistema financiero argentino enfrenta el desafío de mejorar el acceso a créditos sin comprometer la estabilidad económica. Los analistas coinciden en que el trabajo para revertir este escenario será arduo y requerirá una profunda transformación en el funcionamiento del sector.


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